Más allá de Ormuz: ¿Por qué los combustibles siguen tan caros?

Energía y Petróleo

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Julio A. López, editor en jefe – El crudo de Medio Oriente vuelve a llegar a los mercados, pero la gasolina, el diésel y el combustible de aviación siguen caros. Según el Instituto Americano del Petróleo (API), el principal gremio petrolero de Estados Unidos, la explicación va más allá del estrecho de Ormuz: las rutas marítimas son más largas y caras, hay refinerías fuera de servicio en dos de las principales regiones exportadoras del mundo y las refinerías estadounidenses ya operan al límite.

En un análisis publicado el 21 de octubre, el API señala que las exportaciones de crudo del Medio Oriente, excluyendo las de Irán, se acercaron en las últimas semanas a los niveles previos a la guerra. Según datos de la empresa de seguimiento de barcos Vortexa, los envíos cayeron de unos 16 millones de barriles diarios a menos de 5 millones en marzo, cuando estalló el conflicto. Después, se recuperaron poco a poco y llegaron a superar, por momentos, los 20 millones a comienzos de octubre. Sin embargo, la recuperación ha sido irregular: el promedio de siete días bajó a 15,5 millones, y este mes volvieron a aumentar los ataques contra petroleros.

Fletes por las nubes 

El primer factor es el transporte. Algunos petroleros que van a Asia rodean todo el continente africano para evitar las zonas de riesgo, y otros cargan el crudo en alta mar, pasándolo de un barco a otro, en lugar de hacerlo en un puerto. Hoy esa operación tarda cerca de diez días, frente a los cinco a siete que llevaba antes de la guerra.

Con rutas más largas, se necesitan más barcos ocupados por cada barril que llega a destino. A mediados de octubre, alquilar un superpetrolero para ir del Golfo a Asia costaba unos 1,4 millones de dólares al día. A eso se suman los seguros. Antes del conflicto, el seguro por riesgo de guerra para entrar al Golfo costaba cerca del 0,25% del valor del barco. Ahora, en algunos viajes, llega a entre el 6% y el 10% de 20 millones de dólares por un solo viaje de un superpetrolero.

El API advierte que esos costos empujan al alza los precios de la energía incluso cuando hay más crudo disponible.

Menos refinerías, menos combustible 

El segundo factor, y quizá el más grave, es la refinación. El Golfo Pérsico y Rusia, dos de las regiones que más combustibles exportan en el mundo, envían solo una fracción de lo que enviaban hace un año. Las exportaciones de combustibles refinados del Golfo apenas han vuelto a situarse entre el 20% y el 30% de lo que eran antes del conflicto.

Rusia, que fue el segundo exportador mundial de diésel, ha visto caer sus envíos de ese combustible de alrededor de un millón de barriles diarios a unos 146.000 barriles diarios, debido a los ataques contra sus refinerías. En total, Medio Oriente y Rusia exportan unos 6,1 millones de barriles diarios de combustibles refinados, frente a cerca de 9,5 millones a principios de año.

Como los combustibles se venden en un mercado mundial, cuando escasean, suben de precio en todas partes, incluido Estados Unidos. Y cuando los compradores compiten por menos combustible, el precio puede subir más rápido que el del crudo, lo que aumenta las ganancias de las refinerías.

Estados Unidos, al límite

Las refinerías estadounidenses han intentado cubrir el hueco. En el tercer trimestre trabajaron a cerca del 95% de su capacidad y procesaron más de 300.000 barriles diarios más que un año antes. En las cuatro semanas hasta el 9 de octubre produjeron unos 5,2 millones de barriles diarios de diésel y combustibles similares, muy por encima del mismo periodo de 2025.

Pero, como ya trabajan casi al 100% de su capacidad, apenas pueden producir más. Ni siquiera el mayor sistema de refinación del mundo puede compensar todo lo que se ha perdido simultáneamente en varias regiones productoras.

El API, que representa a las petroleras y refinadoras, sostiene que estas empresas no fijan los precios, sino que los aceptan: compran crudo y venden combustibles en mercados competitivos. Para aliviar a los consumidores, propone recuperar la capacidad de refinación mundial, mantener el comercio en marcha y dar flexibilidad para llevar combustible adonde haga falta. Entre otras medidas, pide extender y ampliar las excepciones a la Ley Jones, que solo permite el transporte de carga entre puertos de Estados Unidos en barcos con bandera estadounidense.

Un escenario que empeora

El diagnóstico llega en un fin de semana tenso. Este domingo, la coalición saudí derribó diez misiles balísticos lanzados por los hutíes contra el sur del reino, además de otros dirigidos contra Riad, y las bolsas de Arabia Saudita y Egipto cayeron más de un 2%. El Brent cerró el viernes en 116,72 dólares por barril, y la Agencia Internacional de la Energía ya advirtió que el diésel seguirá escaso hasta bien entrado 2027.

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