ARABIA SAUDITA HUTÍES

Lluvia de misiles hutíes sobre Arabia Saudita: 10 interceptados

Energía y Petróleo Global

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Julio A. López, editor en jefe – Arabia Saudita vivió este domingo 25 de octubre una de las jornadas de ataques más intensas desde que comenzó el conflicto con los hutíes de Yemen. La coalición militar que lidera Riad informó que derribó diez misiles balísticos lanzados contra el sur del reino, así como otros dirigidos contra la capital y la ciudad de Khamis Mushait.

Según el portavoz de la coalición, el general de división Turki al-Maliki, por la mañana, las defensas saudíes destruyeron un misil balístico y dos drones lanzados contra Riad, donde se escucharon explosiones. También derribaron un misil de crucero que se dirigía a Khamis Mushait, en el suroeste del país, donde se encuentra una importante base aérea. Horas después, un nuevo comunicado añadió a la cuenta los diez misiles balísticos interceptados en el sur.

La defensa civil activó alertas de emergencia en Riad, Abha y Khamis Mushait y las levantó minutos después, cuando pasó el peligro. Hasta ahora no se han reportado víctimas ni daños por esta oleada.

El aeropuerto, en la mira

Los ataques coinciden con la reapertura parcial del aeropuerto internacional Rey Jalid de Riad, que había estado cerrado desde el 10 de octubre. Ese día, un ataque que se atribuyeron los hutíes dejó 13 muertos y más de 300 heridos, el más mortífero que ha sufrido el reino en más de una década. Desde este domingo, los vuelos nacionales salen de la Terminal 1 y los internacionales de las aerolíneas saudíes, de la Terminal 2.

El portavoz militar hutí, Yahya Saree, advirtió que el aeropuerto sigue siendo un «objetivo militar» y pidió a aerolíneas, empleados y pasajeros que no lo utilicen. El sábado, el grupo afirmó haber atacado tres aeropuertos saudíes, instalaciones energéticas, un oleoducto y una base aérea, aunque dichos ataques no han sido confirmados. Riad informó además que derribó dos misiles cuyos restos cayeron en las regiones de La Meca y Medina. Los hutíes negaron haber apuntado a las ciudades santas.

La energía, en juego

Para el mercado petrolero, lo que más preocupa es la infraestructura saudí. El oleoducto Este-Oeste, conocido como Petroline, transporta crudo desde el golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Mientras el estrecho de Ormuz siga sin normalizarse, se ha convertido en la principal vía de exportación del reino. Según el presidente de Aramco, Amin Nasser, sin esa ruta, el Brent ya habría alcanzado los 200 dólares.

Por ahora, no hay pruebas de que la nueva ofensiva haya interrumpido la producción, el envío de crudo por Petroline ni las exportaciones desde Yanbu. Tampoco se han confirmado nuevos ataques contra petroleros, ni más cierres en Ormuz o en el estrecho de Bab el-Mandeb, ni cambios comprobados en los seguros. Aun así, la magnitud de la oleada supone una escalada militar importante, ya que amenaza directamente las instalaciones clave del mayor exportador de crudo del mundo.

El mercado ya lo tiene en cuenta. Según Reuters, el último cierre confirmado, el del viernes 23 de octubre, dejó el Brent en 116,72 dólares por barril y el WTI en 103,27 dólares por barril. Está muy por encima de los 106 dólares que marcaba el Brent a mediados de mes. La reacción de los precios al abrir los mercados el lunes será la primera señal del impacto de la ofensiva del fin de semana.

Una guerra que se extiende

El conflicto en Yemen se ha recrudecido en las últimas semanas. El mes pasado, los hutíes, aliados de Irán, tomaron territorio estratégico en la costa del mar Rojo y se acercaron a Bab el-Mandeb, el estrecho por el que pasa gran parte del comercio entre Asia y Europa. Desde entonces, Arabia Saudita ha intensificado sus bombardeos y, el sábado, un ataque atribuido al reino alcanzó el distrito de Asr, en Saná.

En tierra, los hutíes avanzan hacia Jabal Sabr, la montaña que domina la ciudad de Taiz, donde cerca de 800.000 personas siguen cercadas. Naciones Unidas advirtió que «se acaba el tiempo» para hacerles llegar ayuda humanitaria.

La ofensiva contra Arabia Saudita forma parte de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que mantiene bajo presión los dos principales pasos marítimos del petróleo mundial. Mientras Ormuz siga restringido, cualquier ataque contra Petroline o Yanbu podría hacer realidad la amenaza de un barril a 200 dólares.

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