Tareas dirigidas en Venezuela: ¿cuánto cuestan y qué hacer cuando no alcanza?

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Precios por hora y mensuales, opciones a domicilio, alternativas gratuitas y consejos para quienes no pueden pagar

The Daily Journal.- Son las seis de la tarde y usted llega a su casa después de ocho horas de trabajo, si no más, con los pies hinchados y con un dolor de cabeza que no le deja pensar. El tráfico estuvo más pesado que nunca y eso se le juntó el calor o la lluvia. Sin embargo, ahí está el muchacho, con el cuaderno abierto, esperando que alguien le explique esa división que no entiende, o que le ayude a armar la maqueta del sistema solar que entregan mañana.

Le gustaría ayudarlo, pero el cansancio puede más. Esa escena se repite todos los días en miles de hogares venezolanos. Es la razón por la que las tareas dirigidas se han convertido en un salvavidas para muchas familias. No es un lujo, es un modo que ayuda a resolver con lo que se tiene, una realidad que aprieta por todos lados.

En The Daily Journal indagamos precios y modalidades de tareas dirigidas en Caracas. Traemos una guía con opciones para todos los bolsillos, alternativas gratuitas y consejos para que sus hijos no queden atrás.

¿Por qué las tareas dirigidas se volvieron tan importantes?

Las tareas dirigidas se convirtieron en un recurso que no viene a reemplazar la escuela, pero sí a complementar y fortalecer el aprendizaje y lo visto en clases. Es un espacio donde el niño o la niña pueden resolver las dudas que en un salón de 30 o 40 estudiantes, el maestro no alcanza a atender.

Según un estudio de la Universidad Valle del Momboy las tareas dirigidas “afianzan la educación de los hijos, favorecen la socialización, fortalecen la autonomía, apoyan el aprendizaje y ofrecen atención individualizada”.

Para los padres, las madres y representantes, la falta de tiempo y jornadas laborales que se extienden, traslados interminables y la necesidad de generar ingresos por varias vías, sentarse dos horas a hacer tareas con los hijos y las hijas no siempre es posible. Para muchos la salida es inscribirlos en tareas dirigidas para un mejor entendimiento de sus clases, menos estrés tanto para papá, mamá y niño o niña.

Para los estudiantes, el beneficio se identifica en un mejor rendimiento académico, más confianza, hábitos de estudio y disciplina. Un niño que entiende lo que hace en clase se frustra menos, se distrae menos y se enamora más del aprendizaje.

¿Cuánto cuestan las tareas dirigidas en Venezuela?

Aunque todo suena muy bonito, el cuento es que pagar por este servicio puede que no sea muy fácil. Sobre todo, cuando esas clases particulares deben individualizarse porque así lo requiere el niño o la niña.

Los precios de las tareas dirigidas varían muchísimo según la zona, la modalidad y la experiencia del docente. En casa del docente (en grupos no mayores de 10 niños y niñas) las clases diarias de dos horas académicas parten de los 8 dólares semanales, por cuatro días.

Algunos maestros ofrecen tres clases a la semana por 5 dólares, en el horario y lugar que el representante prefiera.

A domicilio

Hay docentes en Caracas que cobran hasta 2 dólares por hora cuando el alumno va a su casa, y 4 dólares por hora si la atención es a domicilio e individualizada. Por ejemplo, en Los Teques el costo puede llegar a 4 dólares por hora, y en Caracas el costo sube a 6, cuando el profesor se traslada al hogar del estudiante.

Centros pedagógicos especializados

Algunos centros estructurados disponen de planes mensuales que arrancan desde 55 dólares, calculados a tasa oficial del BCV, con turnos de mañana o tarde y grupos reducidos. Esta es una alternativa más completa porque suelen ofrecer acompañamiento psicopedagógico.

Hay espacios en los que ofrecen inscripción gratis y otras promociones, así como cursos de inglés y actividades extracurriculares que las familias pueden aprovechar para ampliar el abanico de aprendizaje.

Clases por materia (bachillerato)

Para los chamos y las chamas que cursan niveles superiores en el liceo, también hay opciones por hora. Hay docentes o personas especializadas que se dedican a reforzar conocimientos en materias como Física, Química, Matemáticas. Generalmente, a un costo que ronda los 4 dólares la hora.

Hagamos la cuenta: si un niño necesita tareas dirigidas tres veces por semana, a un promedio de 2 dólares por sesión diaria, el gasto mensual ronda los 32 dólares. Para una familia con dos niños, eso son 64 dólares al mes, una cifra que puede representar el 10% o más del ingreso familiar. Por supuesto, que no todos pueden pagarlo.

¿Qué hacen los padres que no tienen para pagar?

Aquí está la parte incómoda de la situación. Las familias venezolanas ven golpeados sus bolsillos por gastos relacionados a la educación como uniformes, útiles, alimentación, merienda escolar, libros, recursos didácticos, etcétera, y estos se suman a otras dificultades y gastos en casa.

En ese sentido, costear horas extras en tareas dirigidas a pesar de la falta que hace, se convierte en lujo. Sin embargo, aquí van unas recomendaciones para sortear ese camino.

  • Organizarse con otros padres del salón para contratar a un docente o especialista para un grupo de tres a cinco niños y dividir el costo.
  • Pagar por hora o clase suelta, únicamente para reforzar el conocimiento en algunas de las materias o áreas que se le hacen más complicadas al niño o a la niña.
  • Organizar un círculo de estudio entre vecinos. Si usted sabe matemáticas y su vecina sabe inglés, pueden intercambiar conocimientos.
  • Al principio puede ser difícil por la falta de tiempo, pero, si mamá, papá y familia se comprometen, entre los dos pueden tomar una hora diaria para acompañar al estudiante, si es pequeño más aún, hasta que aprenda el valor de la disciplina. Para ello, puede adaptar un rincón de la casa como un espacio de estudio.
  • Ubicar a uno o una docente en su comunidad. Al conocer el entorno puede adoptar precios que no golpeen tanto el bolsillo de sus vecinos y tampoco verse afectados el suyo y su tiempo.

Las tareas dirigidas son una inversión en el futuro de los muchachos y, en muchos casos, un alivio para padres que hacen malabares con el tiempo y el dinero. La clave está en buscar, compartir y no rendirse. Porque al final, importa que el niño o la niña tenga alguien que le tienda la mano cuando la tarea se pone difícil.

¿Cómo resuelves tú las tareas de tus hijos? ¿Tienes alguna alternativa que funcione? Cuéntanos en los comentarios.

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