Petróleo a 200 dólares: La alerta de Vitol y Aramco

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Julio A. López, editor jefe.- El mercado petrolero se sostiene hoy sobre un hilo muy delgado. Dos de las voces más influyentes de la industria coincidieron esta semana en Londres en una misma cifra de alarma: si el crudo de Medio Oriente deja de fluir, el barril de Brent podría dispararse hasta 200 dólares, el doble de su precio actual.

La advertencia más reciente provino de Russell Hardy, director ejecutivo de Vitol, la mayor comercializadora independiente de energía del mundo. En el Energy Intelligence Forum, Hardy calculó que en los últimos siete a 10 días han salido de la región entre 10 y 14 millones de barriles diarios: unos 12 millones de crudo y cerca de 2 millones de productos refinados.

Según explicó, ese volumen es justo lo que se necesita para mantener los precios estables y evitar que los inventarios occidentales sigan cayendo, que describió como prácticamente agotados. «Sin él, sí tendríamos ese escenario de 200 dólares por barril», resumió.

Nasser llegó a la misma cuenta

En el mismo foro, el presidente de Saudi Aramco, Amin Nasser, había llegado al mismo número por otra vía. A su juicio, el Brent ya habría tocado los 200 dólares de no ser por el oleoducto Este-Oeste, que cruza Arabia Saudita y lleva el crudo desde el golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, sin pasar por el estrecho de Ormuz. Tras reparaciones recientes, el oleoducto funciona a cerca del 80% de su capacidad.

Nasser calificó las reservas mundiales de «aterradoramente escasas». También advirtió que, cuando Ormuz se reabra por completo, los países consumidores podrían tardar hasta dos años en reconstruir sus inventarios. Según datos del sector, las existencias globales han caído en más de 400 millones de barriles desde marzo, cuando empezaron las restricciones al tránsito por el estrecho.

Sin colchón

El problema no es solo cuánto petróleo sale, sino que ya no queda margen para absorber ningún tropiezo. Con los tanques casi vacíos y las refinerías trabajando al límite, cualquier interrupción del flujo se notaría en los precios en cuestión de días.

El Brent ronda hoy entre 98 y 100 dólares, un precio que presupone que los cargamentos seguirán llegando. Apostar 200 dólares sería suponer que se detendrían. Mientras tanto, la tensión ya se nota en los combustibles: en Europa, el diésel cuesta unos 70 dólares más por barril que el crudo. Los países del G7 acordaron, a través de la Agencia Internacional de la Energía, liberar unos 100 millones de barriles de sus reservas de emergencia, aunque Nasser advirtió que esa medida solo ofrece un alivio temporal.

Una ruta en la mira

Las rutas alternativas también son frágiles. Ormuz, por donde antes de la guerra pasaban unos 20 millones de barriles diarios, sigue sin reabrirse del todo: Irán no logra cerrarlo por completo, pero Estados Unidos tampoco consigue que el tránsito vuelva a la normalidad. La alternativa saudí tampoco es segura. En julio, los hutíes de Yemen declararon un bloqueo a los buques vinculados a Arabia Saudita y, en agosto, atacaron con un misil un petrolero de la naviera estatal Bahri frente a Yanbu.

A eso se suma la falta de buques petroleros. Hardy habló de precios «parabólicos» en el transporte marítimo, con variaciones de entre 2 y 4 dólares por barril. Según él, el mercado pasó de una escasez de crudo a una de productos refinados, y ahora enfrenta una crisis de fletes.

¿Alarma interesada?

Algunos analistas señalan que ambos ejecutivos tienen motivos para resaltar el riesgo. Aramco gana protagonismo al mostrar que su oleoducto sostiene el mercado, y una comercializadora como Vitol suele beneficiarse de la volatilidad y la escasez. Aun así, sus cifras coinciden con lo que muestra el mercado físico: inventarios bajos, refinerías a toda máquina y rutas amenazadas.

La gran incógnita es cuánto durarán esos 14 millones de barriles diarios. Son un promedio de apenas siete a diez días y dependen de un estrecho punto de disputa y de un solo oleoducto saudí. Si el flujo se mantiene durante semanas, los inventarios podrán empezar a recuperarse. Si no, el barril a 200 dólares dejará de ser una hipótesis.

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