The Daily Journal.- Estados Unidos plantea reformar el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela para convertirlo en un organismo técnico, sin competencias para decidir qué candidatos pueden participar en las elecciones, como parte de las negociaciones para una transición política en el país, informó un alto funcionario del Departamento de Estado.
La propuesta contempla modificar las atribuciones del organismo y renovar a sus rectores mediante un comité de expertos, cuyo mecanismo de selección sería similar al acordado para la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), aunque no requeriría la ratificación de la Asamblea Nacional.
«El CNE pasará a ser fundamentalmente una plataforma técnica. Se despojará de todos sus aspectos políticos», afirmó el funcionario durante una conferencia telefónica con periodistas, celebrada bajo condición de reserva.
Según explicó, la reforma busca que el organismo electoral deje de tener facultades para excluir candidatos o determinar quién puede postularse y se concentre en la organización y administración de los comicios.
«Su única tarea será equivalente a la que desempeñan nuestros departamentos electorales en los Estados Unidos en sus respectivos condados dentro de los 50 estados y territorios: ser quienes disponen las máquinas, abren los centros de votación, cuentan los votos y publican los resultados», detalló.
El funcionario aseguró que la transformación del CNE se realizaría por acuerdo entre el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez y el sector de la oposición liderado por Dinorah Figuera, como parte de un proceso más amplio de reformas institucionales orientadas a establecer condiciones para unas elecciones presidenciales que sean aceptadas por los sectores políticos enfrentados.
Renovación de rectores y reforma de competencias
El representante estadounidense señaló que las conversaciones para reformar el CNE avanzan de manera paralela a las negociaciones sobre el TSJ y que el tema será abordado en la próxima ronda de diálogo.
«Estableceremos un comité similar de expertos para postular los nombres y miembros del CNE, de manera que tengamos nuevos integrantes en el CNE; pero también vamos a transformar, por acuerdo mutuo de ambas partes, la naturaleza misma del CNE», afirmó.
La propuesta comprende, por tanto, dos cambios: la selección de nuevos rectores y la modificación de las atribuciones del organismo para limitar su actuación a funciones técnicas y administrativas.
El alto funcionario no ofreció detalles sobre la composición del comité, los criterios para seleccionar a sus integrantes ni un calendario específico para completar la reforma electoral.
Washington considera que la modificación del CNE es una condición necesaria para celebrar elecciones presidenciales creíbles. «Si no contamos con un nuevo TSJ y no tenemos un nuevo CNE, no podemos tener una elección creíble», sostuvo.
A su juicio, mantener la estructura institucional actual podría provocar que los resultados electorales fueran cuestionados por la parte derrotada o que las instituciones impidieran un proceso que ofreciera garantías a los contendientes.
«Es necesario construir la arquitectura para una elección creíble antes de poder convocarla o llevarla a cabo», insistió.
La reforma electoral precedería a una nueva elección presidencial
El funcionario situó la reforma del CNE dentro de una hoja de ruta que también contempla instalar un nuevo TSJ antes de finalizar 2026. Una vez completadas ambas etapas, según su exposición, Delcy Rodríguez debería declarar la falta absoluta de la Presidencia, lo que activaría un período de seis meses para celebrar nuevas elecciones, de acuerdo con la interpretación estadounidense de la Constitución venezolana.
«Un nuevo TSJ a finales de este año y un nuevo CNE poco después, y la declaración de la falta absoluta de la presidencia que active el ciclo de seis meses para los comicios presidenciales», resumió al describir los objetivos del proceso.
El representante estadounidense indicó que el nuevo CNE sería el encargado de establecer cuándo debe convocarse y celebrarse la votación. Sin embargo, no anunció una fecha concreta para los comicios y precisó que la declaración de la falta absoluta aún no se había producido.
El funcionario defendió la necesidad de modificar las instituciones antes de convocar elecciones y cuestionó la posibilidad de celebrar comicios con la estructura actual.
«Tienen máquinas de votación, pueden habilitar centros electorales y convocar comicios el próximo mes, pero no sería una elección justa ni sería una elección libre», afirmó.
Washington sostiene que la reforma electoral debe permitir que el organismo administre los comicios sin intervenir en la competencia política y que los resultados no puedan ser anulados mediante decisiones de un TSJ subordinado a intereses partidistas.
El objetivo declarado por el funcionario es que los contendientes acepten los resultados, incluso cuando pierdan las elecciones, y puedan competir nuevamente en futuros procesos.
«Nuestro propósito es lograr una elección en la que, una vez celebrada, la parte derrotada admita que fueron comicios limpios, asuma la derrota, pase a la oposición y, si los otros cometen errores, se postule en cuatro años para recuperar el poder», concluyó.
