José Leonardo Salazar – Alemania utiliza drones equipados con cámaras térmicas, para localizar cervatillos escondidos entre la hierba alta antes de las labores de corte del pasto, una iniciativa que combina tecnología, voluntariado y cooperación con los agricultores para proteger la fauna silvestre.
Las crías del corzo europeo (Capreolus capreolus) suelen permanecer inmóviles y agachadas cuando perciben una amenaza, un comportamiento instintivo que las protege de los depredadores, pero las hace vulnerables al paso de las máquinas segadoras.
Los drones sobrevuelan los campos, preferiblemente durante las primeras horas de la mañana, cuando la diferencia de temperatura entre los animales y el suelo facilita su detección. Una vez localizados, los rescatistas acuden a buscarlos utilizando guantes y puñados de pasto fresco. Esto evita dejar olor humano en la cría, asegurando que su madre no la rechace cuando regrese. Los animales se resguardan temporalmente en cajas ventiladas mientras se realizan las labores agrícolas y se liberan inmediatamente después en el lugar adecuado.
El Gobierno alemán respalda esta iniciativa mediante programas de financiación para la adquisición de equipos. En febrero de 2026, las autoridades anunciaron una nueva convocatoria de ayudas por 2,1 millones de euros destinada a la compra de drones con cámaras térmicas para organizaciones de rescate de fauna.
La experiencia alemana demuestra cómo la innovación tecnológica puede contribuir a reducir el impacto de la agricultura sobre la biodiversidad y ofrece una referencia para otros países interesados en desarrollar estrategias de protección de la fauna silvestre.
