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Julio A. López, editor jefe.- El mercado petrolero ha recuperado parte de sus flujos, pero ha perdido casi todo su margen de seguridad. Así lo planteó este lunes 5 de octubre Amin Nasser, consejero delegado de Saudi Aramco, durante el Energy Intelligence Forum de Londres. Su diagnóstico cambia la forma de medir el riesgo en el Golfo. Desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán a finales de febrero, el mundo ha dejado de recibir cerca de 3.000 millones de barriles de suministro bruto. Esa cifra equivale aproximadamente a la mitad del crudo y los productos que habrían cruzado el estrecho de Ormuz en ese periodo.
Según el directivo, el planeta entró en la crisis con unos 10.000 millones de barriles almacenados. Para tapar el hueco se han extraído más de 1.000 millones de esos depósitos, sobre todo de tanques comerciales en tierra. Hoy quedan menos de 6.000 millones, y Nasser advirtió que hasta el 90% de ese volumen no puede usarse en la práctica. Esa parte corresponde al crudo que llena los oleoductos o al mínimo técnico que requieren los tanques para operar. Los países de la Agencia Internacional de la Energía ya han liberado unos 325 millones de los 400 millones de barriles de emergencia comprometidos en marzo. A juicio de Nasser, esas reservas pueden ayudar a pasar un invierno, pero no resuelven un problema de oferta persistente.
Dos años para rellenar los depósitos
El jefe de Aramco estimó que reponer los inventarios mientras se sigue atendiendo la demanda podría llevar hasta dos años, contados desde la reapertura total de Ormuz. Esa tarea equivaldría a sumar unos dos millones de barriles diarios de consumo durante un año y medio. El plazo endurece su propia previsión de hace tres meses, cuando hablaba de 18 meses. También señaló que los combustibles refinados se han encarecido más que el crudo. En el lado positivo, recordó que Arabia Saudí puede activar en pocos días su capacidad máxima sostenible de 12 millones de barriles diarios. Aramco, además, estudia nuevas rutas de exportación y un mayor almacenamiento en el extranjero. Nasser llegó a afirmar que, sin el oleoducto Este-Oeste, el Brent habría alcanzado los 200 dólares.
Un Brent alto pese a la mejora del suministro
El barril de referencia europeo cotizaba este lunes en torno a 101-102 dólares, después de que Aramco recortara con fuerza el precio de su crudo Arab Light para Asia, hasta su nivel más bajo desde 2020. El WTI rondaba los 90 dólares. Que el Brent se mantenga por encima de la barrera de los 100 dólares, aun con las exportaciones del Golfo en recuperación, refleja el problema que describe Nasser. Con tan poco colchón, el mercado tiene escasa capacidad para absorber otro cierre prolongado de Ormuz, un ataque grave contra instalaciones saudíes o un nuevo bloqueo en el mar Rojo.
Bab el-Mandeb: avance militar, navegación incierta
En el extremo sur del mar Rojo, el Gobierno yemení reconocido internacionalmente lanzó el domingo una ofensiva contra los hutíes. Este lunes aseguró haber recuperado la costa del estrecho de Bab el-Mandeb hasta Moca, ciudad que los rebeldes habían tomado a mediados de septiembre, así como el aeropuerto de Dhubab. El ministro de Información, Moammar al-Eryani, sostuvo que sus tropas ejercen un control efectivo sobre el paso, aunque admitió que los combates continúan. Reuters no pudo confirmar de forma independiente el alcance de esos avances, y los hutíes calificaron las afirmaciones de infundadas. El grupo conserva, además, la capacidad de lanzar drones y misiles desde el interior. Por eso, el cambio en el terreno todavía no equivale a un tránsito marítimo seguro.
Versiones cruzadas sobre el oleoducto Este-Oeste
La principal vía saudí para esquivar Ormuz, de unos 1.200 kilómetros entre los campos del este y la terminal de Yanbu, sigue bajo presión. Ya estuvo paralizada entre el 11 y el 22 de septiembre, según la plataforma Kpler. Este lunes, una fuente del sector energético citada por AFP aseguró que un ataque contra una estación de bombeo en Khurais, al este de Riad, causó daños importantes y volvió a interrumpir el bombeo. Los hutíes habían reivindicado el domingo ataques contra instalaciones de Aramco en esa zona. Horas después, Bloomberg informó, citando fuentes, de que el oleoducto opera con normalidad. El crudo llegó a subir un 1,2% con la primera noticia antes de moderar la ganancia. Por ahora no hay confirmación oficial de un nuevo cierre.
Tampoco han surgido datos fiables recientes sobre primas de seguro de guerra ni nuevos desvíos masivos de petroleros. El mensaje de fondo es que el suministro mejora, pero el margen para resistir otro golpe se ha estrechado como nunca en esta crisis.


