The Daily Journal.- Los altos precios del petróleo están provocando que algunos gobiernos sientan presión fiscal en América Latina, configurando un escenario que los ministerios de Hacienda de la región no previeron al cerrar sus presupuestos de 2026.
Según expertos que escribieron un informe para Atlantic Council, Brasil, Chile, México y Argentina calcularon sus cuentas con un barril de Brent de 64,93; 63; 62,70 y 61 dólares respectivamente. Sin embargo, el promedio de enero a agosto se situó en 90,66 dólares, entre un tercio y la mitad por encima de esos supuestos. Entretanto, la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA) elevó en octubre su previsión para el cuarto trimestre a 105 dólares, catorce dólares más que su estimación de septiembre.
Países menos perjudicados
El impacto de los altos precios del petróleo no fue homogéneo. Los exportadores netos como Colombia, Brasil y Argentina se beneficiaron del encarecimiento del crudo, que elevó regalías e impuestos. En contraste, los importadores netos como Chile, Perú y Costa Rica asumieron mayores costos que recayeron sobre consumidores y empresas.
Por su parte, Chile ajustó su mecanismo de estabilización de precios de los combustibles y ahorró unos 1.200 millones de dólares hasta mayo, equivalentes al 0,3% de su PIB.
México experimentó efectos de tanto de exportador como importador. Los beneficios de exportador por mayores ingresos petroleros, pero también utiliza la reducción de impuestos a los combustibles para limitar el impacto en los consumidores. Esto significa que parte del beneficio fiscal derivado de los precios más altos del petróleo se ve contrarrestado por el costo de mantener bajos los precios de los combustibles.
Sin embargo, la mayoría de los países analizados en el informe, rebajaron sus previsiones de crecimiento para 2026. Las únicas excepciones son Costa Rica, que mantuvo su previsión anterior , y Perú, que elevó la suya. Mientras que Argentina realizó la mayor revisión a la baja, reduciendo su previsión del 5% al 3% , seguida de México y Chile.
El contrapunto de Monaldi: una región con potencial, pero con riesgos persistentes
En medio de esa presión, el economista Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina del Instituto Baker, describió un “renacimiento energético” en América Latina.
El especialista estimó que la región podría añadir cerca de cinco millones de barriles diarios de producción de petróleo en la próxima década, en función de las condiciones de inversión y políticas.
El caso venezolano concentró buena parte de ese optimismo. Monaldi calculó que unos 15.000 millones de dólares de inversión podrían elevar la producción venezolana a entre 1,7 y 1,8 millones de barriles diarios de crudo en los próximos tres o cuatro años. Sin embargo, advirtió que persisten riesgos políticos y regulatorios, además de limitaciones en electricidad, infraestructura y fuerza laboral que podrían frenar el crecimiento.
Con información de Atlantic Council, Veriten COBT, Forbes México
