The Daily Journal.- La transformación de residuos plásticos en combustible en Bolivia avanzó como una respuesta práctica de emprendedores y estudiantes ante la crisis de carburantes que golpea al país andino.
El agricultor Etson Machaca construyó una microplanta de pirólisis en Ancocala, comunidad del municipio de Laja, a 38 kilómetros de La Paz, para abastecer su maquinaria agrícola.
El proceso comienza con la limpieza y trituración de plásticos, que se introducen en un reactor artesanal de arcilla y ladrillo calentado con garrafas de GLP. Machaca obtiene un litro de gasolina con 2,5 kilos de plástico y un litro de diésel con 1,5 kilos de goma. Su planta produce entre 80 y 150 litros diarios y el costo por litro oscila entre 7 y 10 bolivianos (0,6 a 0,8 dólares), frente a los casi 18 bolivianos del diésel en el mercado.
En Cochabamba, el profesor Flavio Aguilar implementó un proyecto similar con estudiantes de secundaria. El prototipo procesa entre cinco y seis kilos de material y busca reducir la dependencia externa de carburantes. La transformación de residuos plásticos en combustible en Bolivia se perfila así como una alternativa con impacto ambiental y económico para las comunidades del altiplano.
La transformación de residuos plásticos en combustible en Bolivia responde a un escenario crítico. El país importa cerca del 95% del diésel y el 60% de la gasolina que consume, mientras su producción nacional de líquidos cayó un 63% desde 2015. En septiembre, el Gobierno de Rodrigo Paz eliminó la subvención al diésel y fijó su costo en 17,95 bolivianos (1,83 dólares).
Con información de EFE
