Óscar Reyes Matute – Antes de las elecciones de mañana, supuestamente Benjamín Netanyahu ha publicado una imagen en IA que recuerda la frase del rey francés Luis Capeto XIV: «Después de mí el diluvio», con una bomba nuclear estallando sobre Tel Aviv, recordatorio de que es él quien ha llevado a cabo la guerra contra Hamas en Gaza, contra los hutíes en Yemen, contra Hezbollah en Líbano, y contra Irán, al lado de Estados Unidos. Su máxima es: no es bueno cambiar de caballo a mitad de una guerra.
La referencia dice: «El primer ministro Benjamin Netanyahu compartió el domingo en X, dos días antes de las elecciones, una imagen generada por inteligencia artificial que muestra una explosión nuclear en Tel Aviv. A continuación, escribió: “El Estado de Israel se enfrenta a un peligro existencial real y tangible. Si los iraníes adquieren armas nucleares, nada volverá a ser igual”.
Si fue él o no fue, da igual: son armas de guerra, la desinformación, la confusión, el caos.
Israel, en este momento, no está sufriendo ataques aéreos, e Irán se dedica a atacar a sus antiguos aliados.
Pero finalmente, los israelíes, en Israel y afuera, están agotados de la guerra. Luego de los destrozos que EE.UU. e Israel le han propinado a Irán, matando a su dirigencia militar y religiosa, acabando con su fuerza aérea y su armada, luego del bloqueo al estrecho de Ormuz, quieren algo de «normalidad», así sea al estilo de la miniserie «Fauda», paz en medio del caos, una noche, un día, antes de que estalle otra vez el apocalipsis.
Las encuestas un día antes de las elecciones muestran confusión en el centro, la base donde tendrán que formarse las coaliciones para alcanzar la mayoría.
En Israel no se elige directamente al Primer Ministro, sino a los 120 miembros de la Knéset (Parlamento). Para gobernar, se requiere formar una coalición que sume una mayoría de al menos 61 escaños.
La contienda principal enfrenta al bloque de derecha del primer ministro Benjamin Netanyahu (Likud) y sus aliados religiosos y de extrema derecha contra el bloque opositor de centro y centro-izquierda.
Aunque el Likud suele mantenerse como el partido individual con mayor número de escaños proyectados, la capacidad de formar gobierno depende enteramente de las alianzas.
Las encuestas previas muestran un escenario extremadamente ajustado donde ni el bloque oficialista de Netanyahu ni el bloque opositor consolidan de manera contundente los 61 escaños, dejando la definición en manos de los partidos más pequeños o de negociaciones complejas post-electorales.
Los Principales Liderazgos y Candidatos
- Gadi Eisenkot (Yashar / Centro): El exjefe del Estado Mayor General de las Fuerzas de Defensa de Israel lidera la formación centrista e independiente Yashar. Eisenkot se sitúa en los sondeos a la cabeza de la intención de voto partidista (alrededor de 21 a 23 escaños) y supera a Netanyahu en preferencia personal directa para el cargo de Primer Ministro (49% frente a 41%), proyectándose como la principal alternativa de seguridad y unidad.
- Benjamin Netanyahu (Likud / Derecha – Oficialismo): El actual Primer Ministro busca revalidar su mandato. Su partido, el Likud, disputa el primer puesto promediando entre 19 y 21 escaños. Manteniendo el respaldo de su núcleo duro conservador y ultraortodoxo, Netanyahu lucha por retener el poder.
- Naftali Bennett y Yair Lapid (B’Yachad / Centro-Derecha y Centro): Los dos ex primeros ministros formaron la alianza Together (B’Yachad). Se posicionan como la tercera fuerza proyectada (entre 14 y 15 escaños). Bennett, de perfil conservador-técnico, también aventaja en los careos directos de preferencia a Netanyahu.
- Avigdor Liberman (Yisrael Beytenu / Derecha Laica): Exministro de Defensa y figura clave que aglutina el voto derechista no alineado con Netanyahu y la comunidad rusoparlante, proyectando alrededor de 8 escaños.
- Itamar Ben-Gvir (Otzma Yehudit / Extrema Derecha): Socio clave en la actual coalición oficialista, mantiene una intención de voto estable (promedio de 7 a 8 escaños) para presionar por un gobierno de línea dura.
- Sectores Ultraortodoxos (Shas y United Torah Judaism): Mantienen su bloque tradicional que aporta unos 15 escaños combinados a la órbita de Netanyahu.
- Sectores Árabes (Ra’am y la Lista Conjunta): Proyectan entre 14 y 15 escaños en conjunto.
¿Quién va ganando y cuál es el panorama?
Aunque el bloque de la oposición liderado informalmente en las preferencias por Gadi Eisenkot aventaja al bloque oficialista de Netanyahu (con una proyección promedio de 54 escaños de la oposición frente a 48 – 50 escaños del bloque de Netanyahu), ninguno de los dos sectores alcanza por sí solo la mayoría absoluta de 61 escaños requerida en la Knéset de 120 asientos.
Si estos números se ratifican en las urnas, el resultado perfila un posible bloqueo parlamentario, abriendo la puerta a complejas negociaciones para un gobierno de unidad nacional o a intensas tensiones para la conformación de coaliciones.
Amanecerá y veremos.
