The Daily Journal – Cientos de personas se reunieron este domingo en Caracas para conmemorar la canonización de José Gregorio Hernández, médico laico, y de Carmen Rendiles, religiosa, quienes hace un año se convirtieron en los primeros santos venezolanos.
Los devotos se concentraron en el oeste de la ciudad para iniciar una ruta de peregrinación que recorrió varias iglesias, un hospital y un museo dedicado a Hernández, y que culminó con una misa.
Belkis Rosales, integrante de la Congregación Siervas de Jesús de Venezuela, destacó la importancia de los santos ante las necesidades y el dolor ocasionados por el terremoto del pasado 24 de junio en Venezuela, que según datos oficiales dejó al menos 6.509 fallecidos, casi 18.000 damnificados, 856 edificios afectados y 190 colapsados. Rosales aprovechó la ocasión para pedir la intercesión de Hernández y Rendiles por la salud del papa León XIV, quien fue operado el martes pasado de un tumor canceroso en el pulmón y recibió el alta hospitalaria el sábado.
León XIV canonizó el 19 de octubre de 2025 a los dos primeros santos venezolanos en una ceremonia celebrada en la plaza de San Pedro ante decenas de miles de fieles.
San José Gregorio Hernández, conocido como el «médico de los pobres», nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, un pequeño poblado del occidental estado de Trujillo, y se crió en una familia modesta de marcados valores religiosos. Murió el 19 de junio de 1919 tras ser atropellado por uno de los pocos vehículos que circulaban en Caracas. Su canonización fue aprobada el 30 de abril de 2021, después de que el papa Francisco reconociera el milagro de la recuperación de Yaxury Solórzano Ortega, una niña que recibió un disparo en la cabeza y a quien los médicos daban por perdida.
Por su parte, santa Carmen Rendiles nació el 11 de agosto de 1903 en Caracas y desde joven mostró una profunda vocación religiosa, aunque varias comunidades la rechazaron debido a su discapacidad, ya que le faltaba casi todo el brazo izquierdo.
En 1927 ingresó a la Congregación de las Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento y en 1965, con el apoyo del episcopado venezolano, logró la independencia de la congregación y fundó un nuevo instituto religioso, del que fue primera superiora general.
En 1974 sufrió un accidente de tráfico que le dejó una pierna fracturada y, a pesar de sus limitaciones físicas, continuó trabajando con muletas y silla de ruedas hasta su fallecimiento el 9 de mayo de 1977. El papa Francisco la beatificó el 16 de junio de 2018, tras aprobarse un milagro atribuido a su intercesión en la curación de una médica venezolana en julio de 2003, y en marzo de 2021 se aprobó el segundo milagro que permitió su canonización: la «curación milagrosa» de una mujer en 2015.


