The Daily Journal – El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro protagonizaron este domingo un tenso cruce de acusaciones de corrupción en el primer cara a cara televisado entre ambos, con miras a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo domingo.
Los dos candidatos se atacaron mutuamente y se interrumpieron durante el debate retransmitido por la cadena Band, en el que intercambiaron señalamientos sobre las sospechas que pesan sobre algunos de sus allegados.
Lula lanzó la frase «la mentira es el fuerte de la familia Bolsonaro», mientras que el candidato del Partido Liberal (PL) respondió con «tu nariz está creciendo, Lula. Ten cuidado», después de que el dirigente progresista le instara a explicar la millonaria suma de un banquero encarcelado para supuestamente financiar una película sobre el expresidente Jair Bolsonaro.
El candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT) citó los pagos millonarios de Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master, en el epicentro de un escándalo financiero que ha salpicado a multitud de autoridades brasileñas y al entorno de los Bolsonaro.
La investigación apunta a que Flávio Bolsonaro negoció con Vorcaro unos 134 millones de reales (26 millones de dólares / 23,5 millones de euros) para financiar la producción de la película ‘Dark Horse’, que cuenta la vida del líder ultraderechista detenido y que aún no tiene fecha de estreno.
Una de las hipótesis es que ese dinero sirvió para financiar la estancia del hermano de Flávio, Eduardo Bolsonaro, en Estados Unidos, donde promovió con altos representantes de la Casa Blanca sanciones económicas a Brasil por el juicio a su padre, sentenciado por intento de golpe de Estado.
En este contexto, Lula dijo a Flávio Bolsonaro que su hermano, condenado por el Supremo brasileño por coacción a los magistrados que juzgaron a su padre por golpismo, «huyó a Estados Unidos para conspirar contra Brasil», y aseveró: «Ustedes están traicionando a la patria y serán juzgados por ello».
Bolsonaro respondió con las tres investigaciones abiertas contra el primogénito de Lula, Fábio Luís Lula da Silva, más conocido como Lulinha, por supuesto tráfico de influencias en el Gobierno de su padre.
«Usted protege a su hijo. Su Gobierno se convirtió en un mercadeo de negocios (…) Sus gobiernos siempre estuvieron marcados por la corrupción», atacó el senador, quien también pidió a Lula que se calmara y le espetó: «Solo estoy restregándote algunas verdades a la cara, respétame».
En otro momento, Bolsonaro le pidió que se quedara a su lado, a lo que Lula respondió: «No quiero quedarme cerca de ti, quiero tomar distancia con milicianos…», en alusión a los supuestos nexos de la familia Bolsonaro con parientes de miembros de grupos paramilitares de Río de Janeiro.
En el mismo debate, Lula vinculó a su contrincante con los mandatarios de Argentina, Javier Milei, y de EE.UU., Donald Trump, y por su parte el opositor respondió relacionando a su adversario con el jefe de Estado nicaragüense, Daniel Ortega, y con el depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro.
Lula dijo a Bolsonaro que es «amigo» de Milei y le preguntó si pedirá prestada la «motosierra» del presidente argentino para aplicar los mismos recortes presupuestarios en Brasil: «Eres amigo de Milei. ¿Has seguido cómo está Argentina? ¿Vas a seguir el modelo de Milei?», interpeló.
Bolsonaro respondió diciendo que si gana las elecciones, el próximo 25 de octubre, va a «dar un tijeretazo en la corrupción» del Gobierno de Lula, y aprovechó para relacionar a Lula con Ortega, con Maduro, «que está preso», y con el expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, con quien Lula trató de intermediar para alcanzar una propuesta de paz hace más de una década, que a la postre fue ignorada por la administración de Barack Obama.
Sin embargo, los dos candidatos coincidieron en su preocupación por la seguridad del país y presentaron sus propuestas en el primer debate electoral televisado, a una semana de la segunda vuelta. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que fue el primero en responder, prometió declarar la guerra al «narcoterrorismo» a partir de enero si gana las elecciones, y aseguró que va a recuperar «cada metro, cada calle, cada barrio, cada ciudad y cada territorio que haya sido tomado del pueblo brasileño» por las organizaciones criminales.
El candidato del PL defendió el endurecimiento de las penas y aseguró que los líderes de esas organizaciones podrán pasar hasta ochenta años en prisión y que los delincuentes «van a estar presos o a ser neutralizados». Asimismo, acusó al Gobierno de Lula de aplicar una «política de excarcelación» que permite que delincuentes peligrosos vuelvan a las calles por falta de plazas en las cárceles.
Lula, por su parte, reprochó a su rival por no haber votado a favor de la reforma constitucional de seguridad pública que envió al Congreso en marzo del año pasado, con la que busca ampliar la capacidad de actuación del Gobierno en un área cuya responsabilidad recae principalmente en las regiones.
El líder progresista afirmó que los gobiernos regionales han fracasado en el combate a la delincuencia y defendió la ley antifacciones aprobada durante su mandato, que endurece las penas para los integrantes de organizaciones criminales.
Lula aseguró que, si el Senado aprueba la reforma que él propone, creará de inmediato un Ministerio de Seguridad Pública para coordinar la actuación contra el crimen del Gobierno y de los ejecutivos regionales y municipales: «Vamos a liberar los territorios para las comunidades», afirmó el mandatario, que prometió combatir tanto a los delincuentes que actúan en los barrios como a quienes forman parte de las estructuras criminales desde posiciones de poder y viven en condominios de lujo.
El primer debate presidencial organizado por la cadena Band se realizó una semana antes de la segunda vuelta electoral, que el próximo domingo 25 de octubre definirá quién asumirá la jefatura del Estado brasileño. Bolsonaro salió victorioso en la ronda electoral inicial con un 47 % de los votos frente a un 45 % alcanzado por Lula.
Con información de EFE


