Julio A. López, editor jefe.- La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció que ya se han firmado 61 convenios con empresas petroleras y que, antes de que termine el año, se suscribirán otros 44. La cifra supera los 50 acuerdos que la propia Rodríguez había reportado el 24 de agosto.
No se han dado a conocer las empresas que han firmado esos convenios, y no se ha aclarado si en esa cuenta están incluidas las empresas de servicios y los contratistas petroleros, como Halliburton y otras, como GE Vernova, que serán esenciales para incrementar la producción petrolera, ya que sus servicios y equipos son indispensables para la reactivación de los campos petroleros.
La distinción es importante: 105 convenios no significan necesariamente 105 empresas diferentes ni 105 operaciones productivas. Una misma compañía puede firmar varios instrumentos, y un memorando de entendimiento no equivale a un contrato de explotación.
En The Daily Journal hemos registrado 24 nombres empresariales o grupos vinculados al mercado venezolano, con distintos grados de avance.
Entre ellos figuran Chevron, Repsol, Eni, Maurel & Prom, Alvorada Heavy Industries, Fluxus Oil, Gas & Energy, GeoPark, KEO Energy/Maha Energy, Hunt Oil/Overseas Oil, Crossover Energy, Pacific Coast Energy Company, North American Blue Energy Partners, Denarius Holding/Çan2 Termik/Minerosol, Primavera, Continental Resources, Aspect Holdings, TotalEnergies, ONGC, Halliburton, Sable Offshore, Shell, BP, XRG y UCC Oil & Gas.

Desconocemos quiénes firmarán los 44 convenios pendientes. Nuestras fuentes señalan que ExxonMobil estaría en la lista; negocia un memorando de entendimiento para evaluar campos en la Faja del Orinoco. Tampoco hay noticias de Amos Energy Group, que ofreció invertir 2.000 millones de dólares en campos petroleros y 1.000 millones en rehabilitar el terminal de Jose, por donde hoy sale casi todo el crudo venezolano.
Si se concretan los nuevos convenios, ConocoPhillips sería la única gran petrolera ausente. La compañía condiciona su regreso al cobro de unos 11.000 millones de dólares que Venezuela y PDVSA le adeudan por la expropiación de sus activos en 2007, incluido un laudo del CIADI por 8.500 millones más intereses.
Visiones contrapuestas del mismo negocio
La llamada «Primavera Petrolera venezolana» despierta un enorme interés global, pero no una visión homogénea. En algunos círculos preocupa que la opacidad de los convenios o las dudas sobre su legalidad terminen por minar las inversiones.
Washington presiona por resultados
El gobierno estadounidense presiona a sus aliados en Caracas y a las petroleras para que aumenten la producción cuanto antes. Los altos precios de los combustibles pesarán en las elecciones legislativas de noviembre, y los inventarios estadounidenses siguen bajo presión pese a los envíos de crudo venezolano desde la salida de Nicolás Maduro, el 3 de enero.
Caracas anuncia éxitos
Algunos ven los convenios más como propaganda que como un aumento real de producción. Rodríguez afirma que el país bombea 1,23 millones de barriles diarios, frente a unos 920.000 en enero, aunque la OPEP, con fuentes secundarias, estimó 1,145 millones en agosto. Hemos constatado, tanto en la Faja del Orinoco como en el Zulia, movimientos concretos de varias empresas que se preparan para operar de inmediato.
Houston aceita motores
En Houston, centro internacional de servicios, ingeniería y financiamiento petrolero, la apertura venezolana despierta interés comercial. Operadoras, contratistas y proveedores estudian oportunidades en perforación, rehabilitación de campos, electricidad y logística. El entusiasmo empresarial es real, pero transformar oportunidades en contratos ejecutables exige financiamiento, garantías y reglas claras.
Londres mira con cautela
Desde la perspectiva financiera internacional, la transparencia contractual y la seguridad jurídica siguen siendo determinantes. En conferencias y reuniones celebradas esta semana en la capital financiera europea, la Primavera Petrolera venezolana fue tema obligado, y no pocos expresaron inquietud por una falta de transparencia que se traduce en confusión y desinterés. Nadie ha visto la lista de empresas firmantes y, en el Viejo Continente, los inversionistas buscan negocios petroleros con mayor credibilidad y transparencia.
La prueba llegará en 2027
Lo que hemos denominado la Primavera Petrolera venezolana ya atrae la atención internacional. Pero su verdadero alcance no se medirá por la cantidad de convenios anunciados, sino por los contratos ejecutados, las inversiones desembolsadas, los empleos creados y el incremento efectivo de la producción.
Venezuela tiene petróleo y comienza a recuperar el interés de las empresas. Ahora necesita demostrar que puede convertir esa oportunidad en una industria productiva, competitiva y sostenible.


