Inteligencia Artificial: Las ganancias no llegan

Nuevas Tecnologías Twitter

Audio: https://clyp.it/x0hl0mj2

Julio A. López, editor jefe. – La carrera por la inteligencia artificial ya no se mide solo en chips y centros de datos, sino también en cuánto dinero genera. Y por ahora las cuentas no cuadran: el gasto crece mucho más rápido que los ingresos, y cada vez más economistas temen que esa brecha termine en una corrección brusca de los mercados.

El agujero del billón

Jared Bernstein y Ryan Cummings, economistas del Instituto de Investigación de Política Económica de Stanford, calcularon que seis gigantes tecnológicos (Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Oracle y SpaceX) han invertido cerca de 1,2 billones de dólares en IA desde 2024. En ese mismo periodo, la IA solo les ha generado unos 277.000 millones de ingresos. La diferencia ronda el billón de dólares.

El problema es el tiempo. Buena parte de la inversión se destina a procesadores que pierden su valor en cinco o seis años, mucho antes de que los edificios donde se instalan pierdan su valor. Si no generan ingresos pronto, su valor en libros se esfuma. Según los autores, para recuperar lo invertido, estas empresas tendrían que triplicar o cuadruplicar sus ingresos por IA en 2027 y seguir creciendo a ese ritmo durante una década. No lo descartan, pero lo ven sumamente difícil.

Su advertencia es clara: si el diagnóstico es correcto, los inversionistas perderán la paciencia y, según la rapidez con que salgan, la burbuja estallará o se desinflará poco a poco. Cummings aclara que en el futuro habrá billones en ganancias, pero no en los plazos acelerados que hoy serían necesarios para justificar semejante gasto.

Además, su estudio supone que el costo del financiamiento no aumentará de manera significativa, aunque las tasas de interés están en aumento.

Más grande que los ferrocarriles

La escala del gasto no tiene precedentes. Un borrador que el economista Stijn Van Nieuwerburgh presentó a finales de septiembre en una conferencia de Brookings estima que la infraestructura de IA en Estados Unidos requerirá 10,3 billones de dólares entre 2025 y 2032. Eso equivale al 3,6% del PIB cada año, más que los ferrocarriles del siglo XIX (2,2%), las autopistas interestatales y la fibra óptica (1,1% cada una), los canales (0,7%) y la electrificación (0,5%).

Van Nieuwerburgh advierte, además, que el riesgo está saliendo de los balances de las grandes corporaciones hacia vehículos menos visibles: crédito privado, titulizaciones, empresas conjuntas y compromisos de arrendamiento. Por eso pide más transparencia ahora que la estructura financiera del sector aún se está formando.

Wall Street, menos pesimista

Las dudas no provienen solo del mundo académico. A finales de septiembre, Goldman Sachs calculó que los hiperescaladores necesitan unos 300.000 millones de dólares al año en ingresos por IA solo para cubrir sus inversiones. Ese gasto rondaría los 800.000 millones este año y podría superar los 1,1 billones en 2027. Hoy, sus ingresos en la nube superan en unos 70.000 millones anuales lo que habrían sido sin la IA. Aun así, el banco confía en que las compañías terminarán recuperando la inversión y destaca que tienen contratos pendientes por más de 1,5 billones.

El caso Anthropic

El prospecto de salida a bolsa de Anthropic, que Reuters conoció a finales de septiembre, ilustra bien el dilema. La creadora de Claude facturó casi 4.600 millones de dólares en 2025, 12 veces más que el año anterior, pero registró una pérdida operativa de 8.060 millones de dólares. Su pérdida neta llegó a 42.000 millones, de los cuales unos 34.000 millones se debieron a un ajuste contable en instrumentos de financiamiento convertibles. Además, se comprometió a gastar 518.000 millones en capacidad de cómputo durante una década.

Este año la situación es otra: en el segundo trimestre, sus ingresos anualizados superaron los 65.000 millones, y la compañía prevé su segundo trimestre consecutivo con ganancia operativa ajustada. Se espera que salga a bolsa después de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos.

La historia ofrece a la vez consuelo y advertencia. La electricidad tardó décadas en transformar la productividad de las fábricas, y la burbuja de las puntocom estalló cuando los inversionistas entendieron que las ganancias estaban más lejos de lo prometido. La gran pregunta es cuál de los dos caminos seguirá la IA.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *