Lula da Silva y su gol contra la ludopatía en Brasil

_ Deporte Especiales Opinión Twitter

Luis Vilchez

El mandatario Luiz Inácio Lula da Silva lucha por la reelección en Brasil contra el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Ambos irán a la segunda vuelta de los comicios en el gigante sudamericano. Una de las medidas del político de 80 años antes de la primera vuelta fue sacarle una tarjeta roja a los juegos de azar en Internet, que fueron legalizados hace una década tras muchos años de estar vetados. “Esto es como un cáncer: o extirpamos el tumor, o este tumor nos matará”, exclamó en São Paulo nueve días antes de los comicios. El candidato por el Partido de los Trabajadores agregó: “Me recuerda a los principios del crack en este país, cuando los afectados perdieron el control”.

¿Qué tan relevantes son las apuestas en Brasil? La deuda es una daga en el corazón de la sociedad brasileña, ya que el 80 % de las familias le debe a un banco, pariente, empresa de suministro u otra figura. Estos vicios han metido el dedo en la llaga y han agravado problemas de salud mental. Otro dato contundente es que el año pasado 25 millones de brasileños realizaron apuestas y al menos 100 millones tenían una cuenta activa para hacerlo. Este veto a las «bets», como le dicen a las apuestas en Brasil, sirve para corregir el libertinaje que se creó en 2018, durante el mandato de Michel Temer, y que hasta 2023 no tuvo ningún tipo de regulación.

La medida es provisoria y tiene 120 días de vigencia hasta que el Congreso la ratifique. Esta decisión tiene sus motivos sociales y políticos. Cabe destacar que Lula ha logrado convertir los juegos de envite y azar en una buena fuente de recaudación de impuestos tras regularlos. También prometió comprar paquetes de deudas familiares a los bancos para negociar quitas de hasta el 90 por ciento. Aparte, esto puede atraer el voto de mujeres evangélicas, en especial las más pobres, que son más afines al bolsonarismo por la cercanía que tienen los líderes religiosos con los ideales de esa facción y la aversión por la izquierda. Pero más allá de las urnas, hay vidas humanas de por medio. El mandatario citó el caso de una chica de 21 años, que trabaja en una pequeña tienda en Minas Gerais, que acumuló una deuda de 115.000 dólares en apuestas.

Sin embargo, el decreto levantó asperezas: para los grandes clubes del fútbol brasileño significa perder un ingreso de la noche a la mañana. Un total de trece de los veinte clubes que juegan en la primera división de Brasil van a tener que ajustar sus presupuestos. El equipo del que Lula es hincha, Corinthians, recibe el 17,3 por ciento de sus ingresos de las apuestas. De los 52,6 millones de dólares que percibe otro transatlántico como Flamengo, 12,6 son vía apuestas en línea. Atrás no se queda Palmeiras, que ingresa 19,6 millones anuales en juegos virtuales. Según el Banco Central, la expansión económica y el éxito de sus clubes a nivel sudamericano se sustenta en los 5.700 millones de dólares que se gastan en apuestas.

Los clubes levantaron el grito al cielo y publicaron comunicados alegando que «(si el mercado regulado de apuestas) llega a su fin, las apuestas no se detendrán; lo que acabará es el fútbol», con un tono de drama absoluto. Esta misiva la firmaron Corinthians, Palmeiras, São Paulo, Santos, Flamengo, Fluminense, Botafogo, Vasco da Gama y Cruzeiro. Por ende, el mundo del fútbol ha visto a Lula como una amenaza a la sostenibilidad financiera del balompié brasileño. Dirigentes de Flamengo acusaron que no podrían pagarle su contrato a Lucas Paquetá, titular de la selección nacional, por este decreto. Incluso lamentaron que todos esos ingresos migrarían al fútbol argentino.

¿Qué dijo Lula? “El São Paulo fue campeón mundial tres veces sin apuestas. El Santos, dos. El Grêmio, el Flamengo y el Internacional, también. Y mi Corinthians, dos veces. Nuestra selección también ganó cinco títulos mundiales cuando estas plataformas no existían: la idea de que eliminar las apuestas deportivas acabará con el fútbol brasileño es un disparate”, declaró el presidente para cerrar el caso.

El ataque de Bolsonaro

«Se trata de una nueva estafa del gobierno de Lula. A solo nueve días de las elecciones anuncia que va a acabar con las apuestas, pero fue su gobierno el que las legalizó. Los casinos virtuales eran considerados una infracción penal en el gobierno de Jair Bolsonaro, pero con su reglamentación en el actual Gobierno fueron legalizados», atacó el senador Flávio Bolsonaro. Al mejor estilo de Donald Trump, le puso un apodo: «pai do Tigrinho», es decir, padre de uno de los juegos más populares, aparte de tildarlo de hipócrita.

Pero, ¿qué castigo impone este proyecto de ley? Son penas de cuatro a seis años de prisión más multas. Los que pueden ser castigados son quienes ofrezcan, reciban, registren o intermedien apuestas, así como los que administren los locales físicos o canales digitales donde se realicen, incluso si cuentan con una autorización del extranjero. Más allá de los clubes, las casas de apuestas también regaban con su dinero a la Confederación Brasileña de Fútbol, federaciones estaduales, medios de comunicación y periodistas. Aunque solo se le ve el queso a la tostada a nivel de clubes —donde han ganado las últimas siete Copas Libertadores y en la actualidad tienen tres semifinalistas: Flamengo, Palmeiras y Fluminense, e incluso en las semis de la Copa Sudamericana cuentan con dos elencos: Vasco da Gama y Atlético Mineiro—, a nivel de selección no ganan el Mundial desde 2002, por más que el bolsonarismo se haya apropiado de la camiseta verdeamarela y del apoyo de figuras como Neymar.

El mal del balompié brasileño tiene muchas raíces: corrupción, violencia en los estadios, calendario saturado, juveniles que salen sin terminar su proceso formativo, racismo en las gradas, escándalos arbitrales, clubes en quiebra, las Sociedades Anónimas Deportivas, entre otras. Como analizaron los comunicadores Bruno Bonsanti y Felipe Lobo en “Meiocampo” en su último artículo: “si el fútbol brasileño se derrumba sin el dinero de las apuestas, el problema nunca fueron las apuestas”.

También es válido citar la reflexión del consultor económico Amir Somoggi, de Sports Value Marketing Esportivo: “Aunque parece el fin del mundo, la prohibición de los patrocinios de las apuestas en el fútbol brasileño puede ser positiva a mediano plazo. La Fórmula 1 vivió una situación similar con la prohibición del tabaco y hoy factura mucho más con el sector de la tecnología”. La gran pregunta es: ¿Cuánto durará? Esta medida de Lula se incluye a la de aumentar el 15 % del pago mensual de la Bolsa Familia y la exención de impuestos a las familias de clase media baja. Sin embargo, el progresista va al balotaje luego de conseguir un 45,16 % contra un 47,03 % del ultraderechista Flávio Bolsonaro. Si bien Lula le marcó un gol a las apuestas, aún pueden darle vuelta a este partido, en perjuicio de la población brasileña y para alegría de los jerarcas del fútbol.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *