Putin busca preservar las inversiones energéticas rusas en Venezuela ante el avance de EE.UU.

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The Daily Journal.- El presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó este martes que Moscú busca mantener su cooperación energética con Venezuela y que sostiene consultas con Caracas y con representantes de terceros países, en un contexto marcado por la creciente influencia de Estados Unidos sobre la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026.

«Los operadores económicos rusos invirtieron miles de millones de dólares en el sector energético de Venezuela, confiamos en que esta cooperación continuará», declaró Putin durante la Cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas, celebrada en Moscú.

A la cita internacional acudió Calixto Ortega, Vicepresidente Sectorial de Economía de Venezuela y presidente del Banco Central de Venezuela (BCV). En la delegación oficial venezolana también se encuentra la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao.

El mandatario ruso dijo que su país está dispuesto a trabajar «con las autoridades de Venezuela, con nuestros socios venezolanos, así como con representantes de terceros países». También precisó que Moscú mantiene consultas con instituciones gubernamentales y compañías extranjeras interesadas, en una alusión a Estados Unidos.

Las declaraciones apuntan a preservar los intereses empresariales rusos en un sector en el que Washington ha ampliado su influencia mediante acuerdos con las autoridades venezolanas encargadas de la transición política y económica.

Roszarubezhneft concentra los activos rusos

La principal empresa rusa con intereses petroleros en Venezuela es Roszarubezhneft, compañía estatal creada en 2020 para recibir los activos que la petrolera rusa Rosneft mantenía en el país.

Rosneft anunció su salida de las operaciones venezolanas en marzo de ese año, cuando transfirió sus participaciones a una entidad propiedad del Estado ruso, después de que Washington sancionara a dos de sus filiales por sus actividades relacionadas con el comercio de crudo venezolano.

La transferencia no supuso la retirada de Rusia del sector, sino una reorganización de la propiedad de sus inversiones. Roszarubezhneft asumió los activos y las participaciones que Rosneft mantenía en empresas mixtas con Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

En enero de 2026, después de la captura de Maduro, Roszarubezhneft sostuvo que sus activos venezolanos pertenecen al Estado ruso y que la compañía mantendría sus compromisos con sus socios internacionales. La firma defendió que sus propiedades se ajustan a la legislación venezolana, al derecho internacional y a los acuerdos bilaterales entre ambos países.

Cinco empresas mixtas con Pdvsa

Antes de la captura de Maduro, Rusia mantenía participación en cinco empresas mixtas petroleras con Pdvsa: Petromonagas, Petrovictoria, Petromiranda, Petroperijá y Boquerón. Estas asociaciones cubren proyectos en la Faja Petrolífera del Orinoco y en el occidente del país.

Las participaciones históricamente atribuidas a Rosneft y transferidas posteriormente a estructuras estatales rusas incluían porcentajes de 40% en Petromonagas, 40% en Petrovictoria, 32% en Petromiranda, 40% en Petroperijá y 26,67% en Boquerón. No obstante, esas cifras corresponden a la estructura societaria reportada antes de los cambios recientes y no deben interpretarse como una confirmación independiente de todas las participaciones vigentes en octubre de 2026.

En noviembre de 2025, la Asamblea Nacional venezolana aprobó extender por 15 años los acuerdos entre Pdvsa y una filial de Roszarubezhneft para operar los campos de Boquerón y Perija, hasta 2041. El plan contemplaba una producción conjunta de unos 16.600 barriles diarios y una inversión estimada en 616 millones de dólares, según información publicada por Reuters.

La presión estadounidense cambia el escenario

El margen de actuación de las empresas rusas se ha reducido en un contexto en el que Estados Unidos busca ampliar su participación en la producción y comercialización del crudo venezolano.

El acuerdo energético anunciado por Washington y Caracas en agosto de 2026 contempla la operación de 17 yacimientos mediante North American Blue Energy Partners (NABEP), bajo una concesión de hasta 100 años, según la información divulgada por el Gobierno estadounidense. El proyecto incluye campos con reservas probadas estimadas en unos 65.000 millones de barriles.

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