The Daily Journal.- La nueva ley petrolera de Cuba entró en vigor el lunes y que prevé ampliar la participación de actores nacionales y extranjeros en toda la cadena de hidrocarburos, desde la exploración hasta la comercialización; sin embargo, expertos advierten que el Estado cubano conserva “un control muy rígido” y una “hipercentralización” sobre estos recursos.
La normativa fue aprobada con el objetivo de mitigar la dependencia de importaciones de combustible y enfrentar la crisis energética que golpea a la isla con apagones de más de 20 horas diarias. Asimismo, reafirma que los yacimientos en territorio nacional son de “propiedad socialista de todo el pueblo” y se rigen por los principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad e inembargabilidad.
En ese sentido, el director de Inversiones de Petróleo y Gas del Ministerio de Energía y Minas, Pedro Abigantus, señaló que el objetivo es crear condiciones jurídicas para incrementar la producción y elevar las reservas.
No obstante, el economista Omar Everleny advirtió que el Estado cubano conserva “un control muy rígido”. El experto afirmó a EFE que el todos los permisos tienen que hacerse “al más alto nivel de Gobierno”.
Sector privado cubano, demasiado pequeño para la inversión requerida
Además, el economista Daniel Torralbas precisó que “la autorización normativa no va a resolver el cuello de botella financiero” porque la actividad petrolera es intensiva en capital. “El sector privado cubano por definición es pequeño” para una industria que exige “invertir mucho dinero, tecnología, maquinaria y formación”.
La nueva ley petrolera de Cuba permitirá contratos de producción compartida de hasta 40 años, con una extensión posible de 10 años adicionales. Sin embargo, el experto Jorge Piñón, de la Universidad de Texas, considera que la medida atraerá pocos inversores porque el país no demostró reservas comercialmente viables.
Con información de EFE


