Ecopetrol GNL

Ecopetrol rechaza oferta de gas natural licuado y busca alternativas

Energía y Petróleo

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Julio A. López, editor en jefe – Colombia necesita gas, pero no a cualquier precio. Con ese argumento, la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) declaró desiertos dos procesos para la compra de gas natural licuado (GNL) importado, que incluían contratos de suministro a cinco años. Además, anunció que concentrará sus esfuerzos en la producción nacional, con el proyecto Sirius en el mar Caribe como su principal apuesta.

La decisión, conocida el lunes 19 de octubre, se debe a razones comerciales. Según la empresa estatal, las ofertas internacionales no garantizaban un suministro competitivo, la rentabilidad esperada ni un nivel de riesgo aceptable. El problema de fondo era que no había suficientes clientes colombianos dispuestos a comprar el gas a esos precios. Aceptar habría significado comprar gas en el exterior sin tener asegurada su venta, con el riesgo de perder dinero o de cobrarles a los consumidores a un precio más alto.

«La necesidad de gas no hace viable ninguna oferta», resumió la compañía, que añadió que atender las urgencias inmediatas también exige cuidar su capacidad financiera.

Un gas importado cada vez más caro

El contexto internacional pesa. El GNL hay que comprarlo afuera, traerlo en barcos especiales y devolverlo a estado gaseoso antes de meterlo en los gasoductos, y cada paso suma costos. Además, Colombia compite por esos cargamentos con compradores de Europa y Asia en plena crisis de Medio Oriente, que ha disparado el costo del transporte y reducido el gas disponible.

Los procesos estaban vinculados a la infraestructura de importación en marcha, como la Regasificadora del Pacífico y la ampliación de Puerto Bahía, en Cartagena. Declararlos desiertos no significa cancelar esos proyectos, pero sí genera dudas sobre cuándo llegará el gas importado por esas vías. Ecopetrol aseguró que seguirá buscando opciones de importación a corto plazo, con volúmenes, plazos y precios que se ajusten a las condiciones del mercado.

Reservas en caída libre

Las cifras explican la urgencia. Según datos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, citados por Ecopetrol, las reservas probadas de gas del país disminuyeron de 2 mil 817 a mil 717 millones de pies cúbicos (TCF por sus siglas en inglés) entre 2022 y 2025, una reducción de cerca del 39%. La producción vendida cada año cayó aproximadamente un 26%.

Colombia dejó de autoabastecerse de gas en 2024 y, desde entonces, depende cada vez más de las importaciones, que este año podrían cubrir más de un tercio de la demanda. Además, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam) declaró el 8 de octubre la llegada del fenómeno de El Niño, que reducirá la generación de las hidroeléctricas y obligará a las termoeléctricas a consumir más gas.

La empresa atribuyó parte del deterioro a decisiones del gobierno de Gustavo Petro: dejar de firmar contratos de exploración y producción, frenar los proyectos piloto de yacimientos no convencionales e interrumpir la perforación del pozo exploratorio Komodo. También recordó que ya en 2017 la Unidad de Planeación Minero Energética advertía que, a partir de 2024, podría faltar gas para cubrir la demanda.

Sirius, la gran apuesta

La alternativa que Ecopetrol quiere acelerar es Sirius, el yacimiento de gas en aguas profundas frente a La Guajira que desarrolla junto con la empresa Petróleo Brasileiro (Petrobras) y que se considera el mayor hallazgo de gas en la historia del país. El consorcio prevé extraer el primer gas en 2030, pero el camino presenta obstáculos. La licencia ambiental es el paso que más puede retrasar el proyecto, y las consultas con las comunidades han generado tensiones. En septiembre, Ecopetrol denunció que un grupo de pescadores de Taganga le exigía dinero y advirtió que ello podría frenar el avance.

El cambio de rumbo coincide con la política del presidente Abelardo de la Espriella, que reabrió la exploración, autorizó el fracking y nombró a Joaquín Gutiérrez al frente de Ecopetrol. A comienzos de octubre, la Agencia Nacional de Hidrocarburos reservó cerca de 20 millones de hectáreas para nuevos contratos, casi la mitad de ellas en el mar Caribe.

El dilema

La decisión deja un problema sin resolver. Apostar por la producción nacional tiene sentido a largo plazo, pero Sirius y los nuevos hallazgos tardarán años en llegar al mercado. Mientras tanto, el país necesitará gas importado para cubrir la que restante, sobre todo durante El Niño. Si Ecopetrol no encuentra pronto ofertas más baratas, el déficit podría terminar pagándose con precios más altos o mediante recortes en el suministro.

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