Joduainy Celaya, sobreviviente de los terremotos en Caracas: Necesitamos que nos ayuden a arreglar nuestros apartamentos

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En el piso 6 del edificio Don Agustín, ubicado en la avenida Fuerzas Armadas de Caracas, Joduainy Celaya y su familia habían erigido un lugar de seguridad y amor. Pero eso se acabó a las 6:04 pm del 24 de junio.
Vanessa Davies

Vivimos los terremotos de una manera demasiado complicada, porque mi tío se encontraba acostado y mi mamá y yo estábamos reparando nuestro apartamento: estábamos pintando la sala.

Nosotras estábamos pintando cuando empezó a sacudirnos eso. Mi mamá tenía la brocha en la mano y yo, como pude, grité “mamá, mamá” y empecé a correr. Cuando salí del cuarto, las camas se movían; fue un momento muy incómodo. Sacamos a mi tío del cuarto (es una persona con discapacidad) y bajamos, pero cuando subimos a ver la realidad fue el momento más doloroso que vivimos. Nosotras nos sentíamos demasiado seguras acá. Este era nuestro lugar seguro; nuestro rinconcito de felicidad, donde pasábamos los días. Eso se acabó.

En un primer momento salimos corriendo y no vimos nada. Bajamos en cholas; al momento, a mi tío lo bajamos descalzo y como pudimos, cargado, porque no podíamos con él tampoco. Al subir fue nuestro choque de realidad, nos paralizamos y dijimos “guao, tenemos que buscar la manera de hacer algo, de irnos, de volver”. Esa noche la pasamos abajo porque no nos veíamos seguros.

“Cualquier cosa se puede caer”

Encontrarnos con la realidad fue un momento muy triste. Tuvimos que tomar la decisión de quedarnos en casa de otros familiares, porque nos da miedo estar acá con las circunstancias de este apartamento como se encuentra. Creo que se encuentra muy afectado. Mi mamá dice que nos quedemos en la sala, pero la sala también se encuentra afectada. No tenemos una pared exacta donde quedarnos, donde sentirnos que estamos cómodos, donde no nos pueda caer un bloque encima.

Realmente yo siento que cualquier cosa se puede caer, cualquier cosa se puede romper o debilitar un poco más. Solicito que nos ayuden, que tengan consideración con los venezolanos para que volvamos a sentirnos cómodos. Sabemos que todos hemos sido afectados, pero considero que deberían ayudarnos un poco más. Este edificio fue muy afectado, la fachada se encuentra muy, muy afectada; como en el piso 4, que tiene la ventana hacia la calle y que es una locura de afectación. Ahora, las lluvias se están filtrando a las casas, está entrando agua. Es una situación muy crítica que nos hace sentir tristes, realmente.

Necesitamos que nos ayuden

¿Viviría aquí si se lograra arreglar el edificio? Realmente sí, volvería a vivir aquí porque este era mi lugar seguro. Solo necesitamos que nos ayuden a arreglar nuestro apartamento y el apartamento de todos los que vivimos aquí. Lo que no quiero es estar en estas condiciones, porque no me siento tranquila.

Nosotros necesitamos que nos ayuden. Si nos ayudan arreglando nuestros apartamentos, la gente los puede habitar. Hay mucha gente que no está habitando acá por temor. Pido que nos ayuden a reforzar todo adentro; que de verdad sientan empatía con nosotros y nos ayuden a arreglar nuestra fachada.

Con los terremotos mi vida cambió demasiado. Me iba a mi trabajo en carro; ahora me tengo que ir en moto porque mi estacionamiento está acá y no puedo llevarme mi carro al sitio donde me estoy quedando. Los terremotos nos demostraron que la vida nos cambia en un instante. Ahora tenemos que estar buscando ropa aquí, buscando ropa allá para poder quedarnos otra noche allá. La vida nos cambió completamente y de una manera drástica.

“Nos cambió la vida a todos”

Pienso que Dios tiene un propósito mejor para todos nosotros. Estamos vivos, le damos gracias a Dios porque estamos vivos, tenemos un lugar donde quedarnos, pero drásticamente nos cambió la vida a todos.

Mi aprendizaje sobre los terremotos es que tenemos que valorar la vida; tenemos que disfrutar cada instante, porque no sabemos el día que no vamos a estar.

Hay que disfrutar la vida, compartir con nuestros seres queridos, sentirnos seguros y estar tranquilos por lo que somos como personas; dar lo mejor que tenemos. ¿Qué sería dar lo mejor? Ayudar a todos con empatía, mucha empatía, porque si mi vecino está afectado, yo lo puedo ayudar, así como a nosotras nos ayudaron con nuestro tío para bajarlo a la calle el 24 de junio. Se trata de tener más empatía, más solidaridad entre los venezolanos y dar más apoyo a los demás.

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