La inteligencia artificial y las redes sociales aumentan un 62% el abuso digital entre jóvenes de 16 a 24 años. Conoce las nueve señales de alerta y el impacto del control coercitivo.
The Daily Journal.– La inteligencia artificial (IA) y las redes sociales están redefiniendo las dinámicas de poder entre los jóvenes, intensificando una violencia invisible y un control coercitivo que a menudo pasa desapercibido. Según una investigación académica liderada por la Dra. Nina Jane Patel junto a ONG de diez países, las solicitudes de ayuda por abuso digital crecieron más de un 62 % en 2025, afectando principalmente a personas de entre 16 y 24 años.
El informe «El Abuso No Es Amor» expone cómo la aceleración digital y la IA generativa desdibujan la frontera entre el cuidado y el control. La ausencia de signos físicos hace que esta violencia psicológica sea altamente invisible, normalizando prácticas como compartir la ubicación o exigir contraseñas bajo la falsa premisa de la «protección».
La IA actúa como un multiplicador del daño: facilita la extorsión mediante deepfakes, redacta mensajes engañosos y utiliza chatbots que validan activamente comportamientos tóxicos. A esto se suma una brecha lingüística; los jóvenes sienten ansiedad, pero carecen del vocabulario para identificarlo, reformulando el control como «intensidad» o «celos» en lugar de abuso.
El estudio adapta nueve señales de alerta para la era digital: ignorar (castigo silencioso), chantaje con imágenes o deepfakes, humillación pública, manipulación emocional, celos digitales, control de publicaciones, intrusión en mensajes privados, aislamiento de redes e intimidación mediante inundación de mensajes.
Especialistas sostienen que este fenómeno representa una crisis de salud pública digital. Mientras los marcos legislativos fallan al sugerir «simplemente bloquear» al agresor (lo que aísla y responsabiliza a la víctima), es urgente promover la alfabetización digital y enseñar a las nuevas generaciones a diferenciar el amor del control digital. La tecnología no debe ser un arma de vigilancia y acoso, sino un espacio de libertad.
Con información de Informe «El Abuso No Es Amor», Dra. Nina Jane Patel y datos de la organización Refuge (2025) y PuroMarketing


