The Daily Journal – Tras una semana de denuncias difundidas en redes sociales sobre fallas en la plataforma de inscripción, pérdida de calificaciones y deterioro de las instalaciones, estudiantes de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) se concentraron este martes en la sede de Bellas Artes para exigir respuestas a las autoridades académicas y al Ministerio de Cultura.
La protesta derivó en una asamblea con el ministro Alejandro López Rodríguez, en la que se expusieron denuncias que abarcaron desde la falta de sedes adecuadas en Modesta Bor, Sartenejas y Maracay hasta casos de acoso sexual y abusos por parte de profesores.

Ignacio Barreto, rector de la universidad, envió inicialmente a una decana para intentar calmar los ánimos, mientras sostenía una reunión con otras autoridades. Luego afirmó que esa semana aumentarían la oferta académica y mejorarían el sistema de inscripciones, pero no respondió a las demandas centrales de los estudiantes.
El ministro de Cultura, Alejandro López Rodríguez, presente en el lugar, propuso sostener una reunión con los estudiantes, excluyendo al rector Barreto de la misma. El encuentro comenzó pasado las 11:00 a.m. en la sede de la Fundación Cinemateca Nacional, ubicada en el Museo de Bellas Artes.

En la asamblea estudiantil, los voceros y alumnos expusieron una amplia lista de denuncias sobre el colapso institucional, operativo y académico de la universidad. Estudiantes de la sede Modesta Bor y Sartenejas señalaron llevar tres años sin sede adecuada ni equipos, mientras que representantes de la sede de Maracay denunciaron tener que ver clases en liceos o plazas tras los terremotos. Asimismo, en los talleres de escultura se reportó la presencia de plagas, humedad e insalubridad por orina y heces de animales.
Se denunciaron fallas constantes en la plataforma web que impiden la inscripción regular, forzando a realizar trámites por carta semestre tras semestre. Varios alumnos señalaron que Control de Estudios les retiró o borró calificaciones de su historial académico, obligándolos a repetir asignaturas cursadas. También se leyó una denuncia formal contra el departamento y su personal (mencionando al coordinador Richard Morales) por mofas, tratos despectivos y negarse a recibir cartas de reclamo.
Dirigentes y estudiantes denunciaron la pérdida incontable de equipos audiovisuales, micrófonos, instrumentos musicales y material técnico donados a la universidad en 2018 y 2019, exigiendo rendición de cuentas e investigaciones sobre el paradero de dichos bienes.
«A mí no me van a venir con cuentos, lo que aquí pasa es que hay falta de voluntad política para resolver las situaciones ¿Cómo es posible que, si tú sabes que tienes una carga de casi 10.000 estudiantes a nivel nacional, no prepares los servidores?» expresó el estudiante Ezequiel Reyes, fundador del movimiento estudiantil ‘Con mi arte tengo’.
De igual manera, se denunció la inoperatividad de los ascensores, la falta de jornadas de carnetización estudiantil desde 2023, baños clausurados y deficiencias en el comedor.
«Yo tuve que venir mis dos trimestres de embarazo subiendo a piso seis, a todos los pisos con tremenda barriga” declaró la estudiante de cinematografía Gabriela Molina.
En cuanto al transporte, los alumnos mostraron que la unidad asignada para a la sede Modesta Bor transitaba sin frenos y con el capó sostenido con una trenza de zapato.
También se cuestionó que salas principales (como la Ana Julia Rojas) se alquilen o habiliten para actos políticos mientras permanecen inhabilitadas o cobrando insumos para las presentaciones académicas.
“Utilizan la cultura como una posición política, entonces tengan la responsabilidad de por lo menos hacer que esa cultura tenga los espacios necesarios para hacer arte” denuncia la estudiante de danza, Sharon Rosales.
De igual manera, varios voceros hicieron denuncias públicas sobre casos de acoso sexual y abusos por parte de profesores en carreras como danza, teatro y artes plásticas. Se detalló en específico el caso de un profesor por agresiones físicas (quemaduras en la mano a un estudiante durante una evaluación) y conductas discriminatorias contra la comunidad LGBTIQ+.
Ante estas denuncias, se cuestionó la respuesta institucional sea remover a un par de profesores mientras otros señalados continúan dando clases. Una de las voceras enfatizó la necesidad urgente de investigar a fondo el perfil docente, señalando que «estamos viendo clases con lobos y nosotros somos los borregos».

Asimismo, enfatizaron que no buscan «sensibilizar» al personal administrativo existente, sino exigir un cambio definitivo en el perfil y personal de Control de Estudios. Denunciaron que funcionarios del área (mencionando directamente al coordinador Richard Morales) incurren en mofas, tratos despectivos sobre la capacidad intelectual de los alumnos y negativas ilegales a recibir cartas formales, violando el Estatuto de la Función Pública
Por otro lado, mientras estudiantes de Historia exponían denuncias sobre irregularidades en el departamento de Control de Estudios, uno de los voceros tomó el micrófono para pedir a los presentes y a las autoridades que ingresaran de inmediato a la cuenta oficial de Instagram de la universidad. Apenas 24 minutos antes, la administración había publicado una historia utilizando fotografías de la multitud estudiantil concentrada a las afueras de la sede.
El texto oficial de la publicación afirmaba que se llevaba a cabo una «reunión de estudiantes de UNEARTE junto al rector Ignacio Barreto, el ministro de Cultura y autoridades de la universidad« para tratar la reprogramación de inscripciones, el inicio de clases y la situación de la infraestructura.
Los estudiantes tildaron la publicación de «totalmente falsa», señalando que las autoridades estaban fotografiando la protesta para hacer creer al público que los alumnos estaban de acuerdo y participando en un encuentro pactado. Evidenciaron que la cuenta institucional mantenía la casilla de comentarios desactivada para evitar que la comunidad estudiantil pudiera desmentir la versión oficial en la red social.
Los alumnos cuestionaron cómo era posible avanzar en mesas de diálogo o confiar en la buena fe de la directiva cuando, en tiempo real y a sus espaldas, se distorsionaba el motivo de su manifestación.
El rector argumentó que se ha avanzado en proyectos y que la ejecución de obras e insumos depende de la bajada de recursos presupuestarios por parte de comisiones ejecutivas y entes gubernamentales externos. Los estudiantes rechazaron la respuesta calificándola de incompetencia y evasión de responsabilidades.
El ministro propuso concentrar y sistematizar el petitorio estudiantil en 5 ejes principales (señalando entre ellos infraestructura, oferta académica y contención estudiantil). Solicitó que los alumnos conformen una vocería organizada para sostener reuniones semanales entre el Ministerio de Cultura, el Rectorado y el movimiento estudiantil, con el fin de revisar progresos de manera directa y sin burocracia.
Aconsejó a la asamblea transformar la indignación en «más organización y comunicación». Prometió regresar en el plazo estipulado con avances, propuestas de fechas y respuestas concretas.


