Cadena de Favores busca donantes para mantener atención médica 24/7 en Playa Grande hasta junio de 2027

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Lo que comenzó con la solidaridad de la doctora María José Cerpa se convirtió en un compromiso del voluntariado por al menos un año
Vanessa Davies

Los terremotos del 24 de junio sacudieron a La Guaira, pero también estremecieron corazones. Como el de la doctora María José Cerpa, que decidió desplazarse desde el estado Carabobo hasta la zona cero para sumar su mano amiga. Más de 100 días después, Cerpa se comprometió de tal manera con los sobrevivientes que ya planificó quedarse, al menos, hasta junio de 2027.

Una carpa instalada en Playa Grande al lado de los escombros es la puerta de entrada a Cadena de Favores, un movimiento de voluntarias y voluntarios que atiende emergencias médicas las 24 horas del día, los siete días de la semana. También sumaron las consultas odontológicas. Quien piense que «la Guaira ya pasó», debe acercarse una mañana a la consulta de Cadena de Favores y observar los rostros y las manos de quienes demandan apoyo. Y si todavía le quedan dudas, solamente tiene que caminar unos pasos y se encontrará de frente con una de las imágenes icónicas de los sismos: el edificio Jurel, derrotado en el horizonte.

El oxígeno de las donaciones

«Nosotros comenzamos el día después de los terremotos. Es la primera vez en mi vida que siento que voy a morir. He estado cerca de la muerte muchas veces, pero no tan cerca como en los terremotos. Y el día después, estaba acá con un colaborador que me pidió que lo acompañara», explica Cerpa.

Fue la empatía la que la atrajo hasta La Guaira. «Somos de Guacara, y cuando llegamos aquí, realmente sentimos que nosotros podíamos estar bajo los escombros como tantos otros».

Ella se considera a sí misma «un eslabón más» de esta cadena que se sostiene con la solidaridad. La red solicita permanentemente el aporte de las y los donantes para poder continuar.

«No nos pudimos ir. Primero, porque la gente nos necesitaba y nos necesita muchísimo. ¿Cómo dejábamos a la gente que había confiado en nosotros? ¿Cómo nos marchábamos? En el campamento de carpas, donde viven personas damnificadas, hay gente que necesita ayuda», argumenta.

El voluntariado que no se cansa

Los hechos le dan la razón a diario. Uno de los más recientes fue un episodio de angina de pecho en una mujer refugiada: «Me tocó llevarla al hospital, esperar que le hicieran los exámenes de laboratorio y regresar aquí a las 2:00 de la mañana», rememora.

Otro caso reciente: una muchacha llamada Vanessa, presa de un trastorno psiquiátrico, a quien la misma Cerpa trasladó a Caracas y acompañó hasta que la recibieron en el Hospital Universitario de Caracas. «Así nos hemos ido quedando», asegura.

Las donaciones son una pata de la mesa de Cadena de Favores. La otra, el trabajo voluntario. «Este es un voluntariado, no se le paga nada a nadie. Y con las donaciones vamos sobreviviendo día a día, vamos solventando».

El compromiso de Cerpa con La Guaira es tan grande, que se trajo a sus dos hijos desde Guacara para que estudien en Catia La Mar. La unidad médica que tiene en Carabobo quedó, de momento, en manos de su socio.

La otra cara de Playa Grande

En La Guaira hay necesidades en cada esquina: falta agua, escasea el alimento, todavía hay familias buscando cuerpos entre las ruinas. Pero Cerpa considera que su lugar está en Playa Grande.

«Esta es una zona de clase media, media-alta. Es una gente que le echó un camión para tener lo que tenía. ¿Y sabes qué es difícil? Cuando a una persona acostumbrada a trabajar por sus cosas se le va el mundo, y entonces ya no elige lo que va a comer; no puede ir al mercado. porque no tiene dinero; no se puede poner la ropa que le gusta. Pregúntale a una persona mayor de 60 años si es posible que comience su vida otra vez en tres meses», razona.

Cadena de Favores está luchando para conseguir los recursos con los cuales mudarse a una casita, un anexo o un espacio en Playa Grande. Para Cerpa, se trata de dar un paso más por la dignidad de quienes lo perdieron todo el 24 de junio.

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