The Daily Journal – La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, participó este lunes en el Foro Mundial de la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), celebrado en Roma, donde presentó el «Plan Venezuela Alimenta» y abogó por desvincular la alimentación de la presión política.
Durante su intervención, Rodríguez afirmó que la comida no debe ser utilizada como herramienta de presión o confrontación política. Señaló que las diferencias entre países deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, y que frente al hambre la responsabilidad compartida de la comunidad internacional es buscar soluciones. Asimismo, hizo un llamado a cesar la aplicación de medidas coercitivas que, según dijo, exceden el marco del derecho internacional y afectan negativamente el derecho a la alimentación.
En su discurso, la presidenta venezolana anunció formalmente el «Plan Venezuela Alimenta», una iniciativa que busca integrar todos los eslabones de la producción alimentaria del país con el objetivo de avanzar hacia el «hambre cero». También adelantó que en los próximos días presentará ante el Parlamento venezolano un nuevo proyecto de ley de economía local, orientado a promover el emprendimiento comunitario y su articulación con la gran agroindustria.
Rodríguez citó datos según los cuales 645 millones de personas padecen hambre en el mundo y más de 2.000 millones se encuentran en algún grado de inseguridad alimentaria. Subrayó que resolver el problema alimentario no solo requiere aumentar la producción, sino también reducir pérdidas y desperdicios, mejorar el almacenamiento y el transporte, proteger el suelo y el agua, y construir sistemas agroalimentarios capaces de resistir crisis climáticas.
La presidenta encargada agradeció además el apoyo de la FAO y del Programa Mundial de Alimentos durante la emergencia sísmica en Venezuela. También se refirió al proceso de diálogo interno en su país y sostuvo que la interlocución con la oposición y con Estados Unidos ha generado las condiciones de estabilidad política necesarias para la recuperación productiva.


