The Daily Journal.- La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU. emitió la Licencia General 135, autorizando las operaciones de venta, entrega, descarga e importación de diésel de origen ruso hasta el 7 de abril de 2027.
La medida se oficializó tras una conversación directa entre Donald Trump y Vladímir Putin, en la que se anunció un compromiso inicial de Rusia para volcar más de 300.000 toneladas de diésel de forma inmediata al mercado internacional, con la opción de añadir 3 millones de toneladas adicionales a corto plazo.
El acuerdo busca contener el fuerte encarecimiento global de los derivados del petróleo y las presiones inflacionarias, impulsados por precios récord del combustible que afectaban directamente los costos de transporte e industrias dependientes.
La decisión generó rechazo en Ucrania, donde el presidente Volodímir Zelenski calificó el pacto de «injusto» y como una «debilidad obvia», argumentando que aliviar las sanciones sin exigir una desescalada bélica previa financia indirectamente la maquinaria de guerra del Kremlin.
De misma manera, la medida ha causado preocupación entre aliados europeos, cuyos gobiernos continúan sosteniendo la arquitectura de sanciones energéticas sobre Rusia mientras asumen los altos costes económicos de la crisis energética.


