Las cartas de Trump en Venezuela: Economía y política. ¿María Corina? ¿Transición pactada?

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Desde el 03 de enero en Venezuela se barajó la partida de la política y la economía. Las cartas con las que se juegan se van asomando en tableros que cambian constantemente

José Gregorio Yépez

En Venezuela la Administración Trump juega sus cartas con cautela. Envía señales que parecen contradictorias y se salen del cálculo esperado por quienes apostaron por la ruptura abrupta, con María Corina Machado como protagonista, y no vieron un proceso paulatino que podría llegar a ser una “transición pactada”.

Los políticos hablan de jugar en varios tableros y la estrategia del presidente de los Estados Unidos parece “calzar” a la perfección con ese planteamiento.

Eso implica que el proceso de tres fases propuesto por los Estados Unidos: estabilización, recuperación y transición, es una ruta que se transita en forma lineal y cronológica, pero de a ratos las variables avanzan de forma paralela.

Los deseos de elecciones, solicitadas a gritos por un sector de oposición para el cortísimo plazo, son desoídos por la Administración Trump que despacha el asunto indicando, según palabras del propio mandatario estadounidense: “Queremos elecciones. Delcy también las quiere, pero aún no están listos”. O como la declaración hecha en Texas la semana pasada: “Ahora mismo es un tema muy delicado, creo que es demasiado pronto».


ECONOMÍA Y POLÍTICA

Las primeras acciones relevantes después del 03 de enero se dieron en el plano económico. ¿La evidencia? La aprobación de la reforma a la Ley de Hidrocarburos que se produjo a menos de un mes de la intervención militar.

Esto marca la orientación del interés del actor externo que ahora incide de manera directa en las decisiones del país. La primera medida fue directo a la médula de la economía venezolana: el petróleo.

Después se envían dos señales sobre el tema represivo, tan cuestionado al Gobierno de Maduro, como fue la reforma de la Ley del Estatuto de la Función de la Policía de Investigación y la Ley de Amnistía. En ese momento comenzaron excarcelaciones de presos políticos.

Mientras esto sucedida se daba la flexibilización de las sanciones con aprobaciones de nuevas licencias de la Oficina de Control de Activos (OFAC) por sus siglas en inglés, que cada cierto tiempo se producen.

En ese tiempo también se produjo la reforma de la Ley de Minas y se abordó en la AN la legislación sobre el sector inmobiliario.

Con este telón de fondo hacia junio se produce el anuncio del inicio de la Mesa de Diálogo entre el Gobierno y representantes de la AN de 2015. El 18 de junio Jorge Rodríguez recibe a Dinorah Figuera en el Palacio Federal Legislativo

A los seis días se produce el doble terremoto del 24 de junio y el tablero vuelve a moverse.

Por la emergencia se congela el tema político en la opinión pública, sin embargo seguía siendo manejado, obviamente con muy poco volumen.

En agosto se instala la primera ronda de diálogos, al finalizar se dan nuevas liberaciones de presos políticos y hacia finales de ese mes se aprueba “el histórico” acuerdo petrolero con Estados Unidos sobre 65.000 millones de barriles de las reservas probadas de Venezuela.

Mirando este recorrido superficial por los eventos en Venezuela después del 3 de enero vemos como se han dado acciones en lo económico y en lo político de manera escalonada. Lo económico abre puertas y se dan respuestas a garantías y reconocimientos políticos y otras vinculadas con los derechos humanos.

Luego, estas acciones se encadenan con otras decisiones en el plano económico. Ahí se ven los tableros en donde juega la geopolítica de los Estados Unidos mirando a Venezuela y las respuestas de la Administración Rodríguez, interactuando con la Casa Blanca.

La potencia continental “sacó la pistola”, ejerce su hegemonía y amarró “barriga con barriga” a los actores políticos locales para exigirle disciplina en función de sus intereses.

NEW YORK, NEW YORK

Así pues llegó septiembre y Delcy Rodríguez pisa Nueva York para hablar en Naciones Unidas.

Pero no solo llegó a Nueva York. Fue el acto simbólico y concreto del regreso de Miraflores a la órbita de Occidente. Al área de influencia de la que Chávez y Maduro sacaron a Venezuela, como lo asegura el politólogo y sicólogo social Ricardo Sucre.

Los encuentros con el Grupo del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la reunión entre mandatarios de los Estados Unidos y Venezuela, por primera vez después de 11 años, marcan un nuevo relacionamiento y una nueva lógica del Ejecutivo venezolano en su política exterior.

En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, la presidenta encargada aseguró que Venezuela se complacía en “anunciar que Venezuela ha iniciado un proceso de transformación democrática para que, en un proceso ordenado, institucional y verificable, construir un país más libre para todos, más próspero y más conciliado consigo mismo”.

Agregó que se trata de “un proceso de cambio político, económico, espiritual. De reformas estructurales para el renacer de Venezuela, para el renacer de nuestra nación, para el renacer de nuestro pueblo. Se trata de construir un país donde nadie tenga que ganar desconociendo al otro”.

Delcy Rodríguez, consciente de la presión que existe por determinar si en Venezuela existe un proceso de transición o la naturaleza de los eventos que se están produciendo en el terreno político e institucional, elaboró palabras para dar respuestas.

“La historia nos ha enseñado que algunas de las transiciones democráticas más sólidas del mundo contemporáneo no nacieron de la ruptura, sino de la transformación conducida con firmeza desde las propias instituciones. Esa es la inspiración, no la reproducción de una historia ajena ni pasada, sino el aprendizaje de una idea universal”, sentenció.

Y remató diciendo: “La legalidad puede ser el camino hacia una legalidad mejor. Una nación no renace solamente reconstruyendo edificios, renace cuando reconstruye la confianza en sus instituciones”.

¿TRANSICIÓN PACTADA?

El discurso de Delcy Rodríguez apunta hacia la idea de que puede liderar la transición y que el sector político que representa es la garantía de un proceso con el menor costo para la sociedad.

Entonces la pregunta que surge es… ¿Estamos en un proceso de transición?

“¡No!” Sostiene de manera vehemente el politólogo y profesor universitario John Magdaleno.

Para el consultor político una verdadera transición empieza cuando los factores de poder deciden reconocer y restituir libertades civiles fundamentales como libertad de expresión, prensa, asociación, reunión y el habeas corpus. Esta es la fase inicial o de «liberalización”.

Al mirar el escenario venezolano, el académico indica que las señales apuntan en esa dirección, pero las aún las considera tímidas.

“¿Cambiaron las reglas de juego formales? ¿Quiénes toman decisiones? De facto sí, porque se instaló una tutela extranjera y desde Washington se toman las decisiones en este momento, pero y… ¿Qué pasa con las autoridades locales? ¿Quiénes preservan el orden público en el país? ¿Quiénes constituyen un centro de actividad política en el país? El hecho de que haya tutela no quiere decir que hayan cambiado las reglas”, sostiene.

Magdaleno refiere que la modalidad más exitosa y viable para transitar de un régimen autoritario a uno democrático es la “transición pactada”, según lo revelan sus investigaciones y casos de estudios de más de década.

Para que ello se concrete – reduciendo los peligros de reversión autoritaria- la restitución de las libertades civiles y políticas fundamentales deben estar acompañadas con garantías para la coalición dominante y la reducción de sus costos de salida.

LAS CARTAS DE TRUMP

Pareciera que la estrategia de Donald Trump hacia Venezuela no se ha dejado increpar por la frase de James Carville, asesor campaña de Clinton, “es la economía estúpido”.

El líder estadounidense sabe de eso.

Envió las principales señales a todo el planeta de que Venezuela es un tema económico que se resuelve con política.

Las juagadas recientes indican que María Corina Machado no pareciera ser la carta que necesita la Casa Blanca en este momento para Venezuela. Por eso no la juega, la mantiene fuera del tablero.

Sin embargo, que nadie se llame a engaño, en política nunca nada está descartado del todo si llega su momento.

Machado o su equivalente puede ser una carta reservada para el momento que lo necesite la Casa Blanca, y eso es precisamente lo que quieren evitar quienes ejercen el poder en Venezuela.

El planteamiento que se hace la “coalición dominante” es evitar que María Corina Machado o su equivalente sean una necesidad para los Estados Unidos, gane o pierda Trump las elecciones de medio término, esté o no esté Trump en la Casa Blanca.

La “coalición dominante” juega sus cartas también.

El poder en Venezuela ordenó que se desbloquearan portales informativos (cosa que sucede a cuentagotas), enviando la señal de apertura a la libertad de expresión.

Por otra parte ordenó la libertad plena a periodistas y a la activista y defensora de derechos humanos Rocío San Miguel.

La presidenta encargada solicitó la revisión de la Ley Contra el Odio y reconoció “excesos” en su aplicación.

Por ahora se juega con las cartas que están en los tableros de la economía, la política y la geopolítica.

¿Qué pasará en el mediano plazo?

Comienza nuevamente la ronda de interrogantes: ¿Bastará con estas señales para entrar verdaderamente en un proceso de transición? ¿Vamos a una transición pactada? ¿El pacto incluye a María Corina Machado? ¿Todas las anteriores?

No tenemos bolas de cristal para saberlo.

Solo andamos con pies planos, pisando tierra evaluando los eventos políticos económicos y sociales de esta tierra de gracia.

El juego sigue.

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