The Daily Journal.— Un análisis de imágenes satelitales realizado por el Instituto Venezolano Alemán de Ciencias Ecológicas Aplicadas (IVACEA) detectó una extensa anomalía compatible con contaminación por hidrocarburos en el Golfo Triste, frente a la costa centro-occidental de Venezuela, y alertó sobre su posible impacto en sectores del Parque Nacional Morrocoy.
El estudio, basado en imágenes de los satélites Sentinel-1 y Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea (ESA), identificó una película continua de hidrocarburos en un área que se extiende desde Ocumare de la Costa hasta sectores del sur de Morrocoy, incluidos Boca Grande, Bajo Caimán y Cayo Ánimas.
Según el informe, el análisis de la evolución temporal de las imágenes permitió identificar vertidos continuos entre agosto y septiembre de 2026. IVACEA vincula las señales detectadas con posibles descargas operativas procedentes del entorno industrial de la zona, incluida la Refinería El Palito, el área portuaria de Puerto Cabello y una planta termoeléctrica.
El instituto señala que delimitó un Área de Interés de 47,56 kilómetros cuadrados concentrada en el núcleo industrial de la región. El sector es objeto de seguimiento mediante series temporales de imágenes satelitales desde 2023, que abarcan diferentes ciclos climáticos.
Un episodio detectado en septiembre
El análisis mediante radar de apertura sintética (SAR) del satélite Sentinel-1 identificó el 11 de septiembre como el momento de mayor intensidad de la anomalía.
De acuerdo con el informe, en esa fecha se registró una disminución significativa de la rugosidad superficial del agua, una variable utilizada para identificar películas de hidrocarburos en la superficie marina.
El estudio señala que la desviación llegó hasta 46,51 % respecto al denominado Bonaire Golden Standard (BGS), un patrón desarrollado por IVACEA a partir de aguas consideradas prístinas del Caribe Sur.
A partir de los parámetros analizados, el instituto estimó una película de hidrocarburos de 889,3 nanómetros de espesor, equivalente, según sus cálculos, a unos 266,04 barriles de petróleo, o 42,30 metros cúbicos, confinados al sector industrial analizado.
El informe advierte, además, que al 28 de septiembre las imágenes continuaban mostrando señales compatibles con un vertido activo, lo que, según IVACEA, indicaría que la fuente de contaminación no había sido controlada.
El análisis descarta causas naturales
El estudio utilizó índices espectrales obtenidos mediante sensores ópticos del Sentinel-2 para determinar la naturaleza de la anomalía. Según IVACEA, los resultados permitieron descartar explicaciones naturales como afloramientos de algas o una elevada concentración de sedimentos en suspensión.
El instituto atribuye las señales observadas a una combinación de descargas operativas, efluentes no tratados, escorrentía acumulada y posibles descargas de lastre de buques tanque en el área de fondeo y tránsito de la rada industrial.
Estas conclusiones corresponden al análisis técnico de IVACEA y no incluyen, en el material suministrado, una respuesta de las instalaciones o empresas señaladas ni una verificación independiente de las fuentes de los vertidos.
Antecedentes de derrames
El informe sitúa la zona dentro de un corredor que, según sus registros, tiene antecedentes de episodios de contaminación de gran escala. IVACEA señala que desde 2020 hasta 2024 se produjeron tres derrames de más de 50.000 barriles en el área estudiada.
Dos de esos episodios, según el instituto, tuvieron impactos visibles sobre sectores del Parque Nacional Morrocoy, mientras que otro se desplazó hacia el este y alcanzó áreas del Parque Nacional San Esteban y sectores de la costa de Aragua.
El estudio sostiene que las áreas de Morrocoy incluidas en el análisis ya habían mostrado señales persistentes de contaminación en evaluaciones anteriores, con presencia de películas de hidrocarburos de escala micrométrica.
Riesgo ambiental y económico
La investigación advierte que la contaminación representa no solo un riesgo ecológico para ecosistemas marinos y costeros, sino también un potencial problema económico para una región cuyo patrimonio natural tiene importancia turística y ambiental.
El informe plantea que la persistencia de episodios de contaminación puede incrementar los riesgos regulatorios, reputacionales y ambientales asociados a las actividades industriales y extractivas en la costa venezolana.
IVACEA vincula esta situación con el desafío de atraer inversiones y ampliar la actividad productiva sin deteriorar activos ambientales estratégicos. En particular, advierte sobre la necesidad de incorporar la gestión ambiental y el control de emisiones y vertidos dentro de cualquier estrategia de expansión de las actividades industriales y petroleras.
El análisis concluye que el seguimiento satelital permite identificar la evolución de estas anomalías incluso en zonas donde no existe un monitoreo ambiental continuo en superficie, y plantea la necesidad de mantener la vigilancia sobre el Golfo Triste y las áreas protegidas potencialmente expuestas a nuevos episodios de contaminación.
