El Rodriguismo o la fase terminal del patrimonialismo despótico

El análisis político se equivoca cuando confunde la estética del poder con su base material. El régimen venezolano no es un monolito ideológico, sino un sistema en mutación atravesado por la impronta del autoritarismo militarizado y policial, esquemas de cohesión forzada y una cleptocracia sustentada en retórica radical defensiva. Mientras los titulares internacionales destacan mesas de negociación, citaciones judiciales en Nueva York y el levantamiento de sanciones por parte de la OFAC, en Venezuela se consolida una metamorfosis mucho más profunda: el tránsito del madurismo al rodriguismo, la versión más refinada del patrimonialismo despótico.

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