El exalcalde metropolitano considera que la mesa entre el Gobierno encargado y la Asamblea Nacional de 2015 es un primer paso para la reinstitucionalización del país, pero advierte que debe incorporar las demandas sociales
The Daily Journal.- El exalcalde Metropolitano de Caracas Juan Barreto considera que la mesa de diálogo entre el Gobierno encargado de Venezuela y un sector de la oposición agrupado en la Asamblea Nacional elegida en 2015 representa un primer paso hacia la reinstitucionalización del país, aunque advierte que el proceso corre el riesgo de quedar limitado a los acuerdos entre las élites políticas y no responder a las demandas de la población.
«Yo saludo la mesa de diálogo, de conversación que se ha instalado entre la Asamblea Nacional 2015 y la Asamblea Nacional 2025. Yo creo que es un espacio que es un primer paso que no es perfecto, que no es lo ideal, pero es lo que tenemos», afirmó Barreto en una entrevista con la periodista Shirley Varnagy.
El dirigente sostuvo que el proceso permite el reconocimiento entre dos sectores políticos y la construcción de una agenda común. Entre los posibles avances, mencionó la conformación de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) «medianamente equilibrado» y de un Consejo Nacional Electoral (CNE) que permita establecer una ruta para futuros comicios.
Sin embargo, advirtió que los acuerdos políticos no se traducen necesariamente en mejoras inmediatas en las condiciones de vida de los venezolanos. «Entonces hay como dos mundos que van marchando. Uno que es el mundo político donde se comienzan a construir y a tejer acuerdos (…) y otro mundo, el de la charca, la realidad, la incertidumbre de la vida cotidiana donde la gente no consigue respuesta a sus problemas», señaló.
Barreto describió el escenario político venezolano como uno marcado por el «tutelaje norteamericano» y afirmó que Estados Unidos administra un modelo de gobierno que responde a sus intereses geopolíticos y económicos. A su juicio, el uso de licencias y permisos petroleros por parte de Washington también limita la posibilidad de establecer una relación económica transparente y en condiciones de igualdad.
El profesor universitario consideró que la mesa reúne a dos sectores con capacidad de interlocución, pero no representa a toda la diversidad política y social del país. Mencionó, entre los ausentes, a los trabajadores, sectores de izquierda y representantes de organizaciones que han quedado fuera de los espacios de decisión.
En ese sentido, planteó la creación de mesas paralelas para discutir asuntos como los salarios, las condiciones laborales, las pensiones, la situación de los sindicatos y la recuperación de las empresas básicas de Guayana.
«La propuesta sería entonces que se creen otras mesas alternativas que paralelamente vayan discutiendo los problemas de la gente, los de verdad, los de la vida cotidiana, los de la despensa», explicó.
Barreto también cuestionó que el debate público sobre la representación opositora se concentre en la participación de María Corina Machado. Aunque reconoció su influencia y su representación de una parte de la sociedad venezolana, sostuvo que la discusión debe abarcar las restricciones que afectan a otros dirigentes, partidos y organizaciones políticas.
El dirigente señaló que la mesa debería abordar las inhabilitaciones y las intervenciones de partidos, con el propósito de garantizar que las organizaciones y personas interesadas puedan competir electoralmente. En su opinión, el proceso debe avanzar hacia una «amnistía política» que permita ampliar la participación.
Una ruta electoral y cambios sociales
Barreto afirmó que Venezuela necesita elecciones «cuanto antes», aunque aclaró que eso no significa convocarlas de inmediato sin resolver antes las condiciones para su realización.
Entre los asuntos pendientes, mencionó la participación de los venezolanos en el exterior, la actualización del registro electoral y las inhabilitaciones políticas. Consideró que establecer plazos y procedimientos para resolver esos obstáculos debe formar parte de la agenda de negociación.
«Establezcamos esa ruta, esos tiempos, eso es un papel que tiene esta mesa», dijo.
El exalcalde metropolitano insistió en que la legitimidad del proceso dependerá también de su capacidad para responder a los conflictos laborales y sociales. Como ejemplo, aludió a trabajadores de las empresas básicas de Guayana que, según relató, permanecen en nómina pero no cobran regularmente y esperan frente a las fábricas para ser llamados a trabajar.
También cuestionó la falta de elecciones sindicales y las restricciones que, a su juicio, afectan a los trabajadores que disienten de las dirigencias reconocidas por el poder.
Para Barreto, la estabilidad política no puede descansar únicamente en acuerdos entre dirigentes, sino que requiere atender las demandas de quienes reclaman mejores salarios, servicios públicos y oportunidades de participación.
«El cambio no solamente es cosmético», afirmó, al insistir en que la sociedad debe acompañar el proceso de diálogo ejerciendo presión para que los acuerdos se traduzcan en transformaciones concretas.


