Una visita al congresista Clay Higgins en Luisiana

Opinión

Alejandro Sucre.- Una cálida bienvenida en Lafayette

El martes 6 de octubre, nuestro equipo tuvo el honor de visitar al congresista Clay Higgins, representante de Luisiana, en su oficina de Lafayette. Viajamos junto con otros grupos de venezolanos y con Michael Hebert, cuya invitación hizo posible este encuentro.

La reunión transcurrió en un ambiente cálido, abierto y personal. Antes de despedirnos, el congresista Higgins nos entregó a cada uno una bandera de Estados Unidos y un certificado, un gesto que ninguno de nosotros olvidará.

Un congresista que lleva a Venezuela en el corazón

El congresista Higgins siente un profundo cariño por Venezuela. Su difunta esposa y su hija eran venezolanas, por lo que mantiene un vínculo muy especial con nuestro país. Para él, Venezuela no es una nación lejana que observa desde afuera, sino un país que ocupa un lugar importante en su corazón.

Michael Hebert y Calm Global Services

Esta visita fue posible gracias a Michael Hebert y su equipo de Calm Global Services. Actualmente trabajan intensamente para apoyar a Venezuela tras el terremoto, aprovechando la amplia experiencia de la empresa en la atención de desastres naturales.

Un astillero de Luisiana vuelve a la vida

El día anterior, lunes 5 de octubre, el congresista Higgins invitó a nuestro equipo a un astillero de Luisiana para presenciar la llegada de las primeras 15.000 toneladas de aluminio procedentes de Venezuela, un cargamento posible gracias a Heeney Capital.

Ese astillero reanudó sus operaciones gracias a Venezuela, lo que constituye una demostración concreta de lo que la reactivación del comercio puede significar para los trabajadores de ambos países.

Durante nuestra visita al astillero, conocimos al secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, quien destacó la importancia de Venezuela para la economía estadounidense y, a su vez, la relevancia de Estados Unidos para la economía venezolana.

Proyectos para ambas economías

Durante la visita, nuestro equipo presentó proyectos destinados a beneficiar tanto la economía de Luisiana como la venezolana.

También recorrimos fábricas locales y conocimos a las personas responsables de sus operaciones. Todos nuestros interlocutores manifestaron su interés en desarrollar negocios con Venezuela y con nuestro equipo.

La inversión privada es lo que necesitan ambos países

El cargamento de aluminio evidencia una realidad sencilla: tanto Venezuela como Estados Unidos necesitan inversión privada.

Heeney Capital no esperó a que hubiera condiciones perfectas. Financió una operación comercial concreta y, gracias a ello, un astillero de Luisiana volvió a la actividad.

Gracias, Luisiana

Nuestro equipo se despide de Luisiana con gratitud y esperanza.

Gracias a los habitantes de Luisiana, cuya hospitalidad hizo que un grupo de venezolanos se sintiera como en casa. Gracias al astillero y a sus trabajadores, quienes nos demostraron lo que Luisiana y Venezuela pueden construir juntas.

Gracias al congresista Clay Higgins por su calidez humana y su amor por Venezuela. Y gracias a Michael Hebert y a Calm Global Services por abrirnos las puertas y por acompañar a Venezuela en un momento difícil.

Los venezolanos tenemos las ideas, la experiencia y la voluntad necesarias para reconstruir nuestro país. En Luisiana encontramos amigos dispuestos a construir ese futuro junto a nosotros.

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